Entry: Cómo hemos cambiado Friday, July 31, 2009



Hace mucho, mucho tiempo que no escribía. Las cosas han cambiado mucho de un año a esta parte. Han cambiado tanto que ni sé por dónde empezar.
Sigo trabajando en el periódico, pero las cosas se han puesto realmente feas. Todas las personas que me han importado han ido desapareciendo y ahora estoy un poco desubicada. He perdido mi sitio en la fila y trato de volver a encontrarlo, pero no resulta fácil.
En cuanto a avances personales, ha habido alguno que otro. ¡Por fin tengo piso! Es un piso perfecto para una persona. Tengo todo lo que necesito en él y me sobra, al menos en cuanto a necesidades básicas. ¿Qué falta? Compañía.
Y sí, porque Al ya no está en mi vida. Bueno, estar está, pero de otra manera. Fue una ruptura muy dolorosa que, de hecho, aún hoy duele. Cuando confías en alguien y te hacen daño, ese dolor se multiplica. Es un sentimiento con el que no contabas.
Aún a estas alturas me pregunto qué pasó y por qué se nos fue de las manos. Porque aunque fuese él quien hizo que todo saliera por los aires, ya antes se había destruido todo.
Recuerdo un viaje amargo a Las Vegas. Un paseo en barco en el que pasé mucho frío y él no me protegió por su ego. Recuerdo salir muy tarde del periódico e ir a verle, siempre con el miedo de encontrarme allí a otra persona. Algo me decía que eso ocurriría antes o después. Sabía cómo era él, pero, ¡qué tontería! Pensé que conmigo sería diferente. Supongo que siempre se piensan esas cosas...
Después llegó Navidad. Una Navidad fría, forzada. El espacio que había entre nosotros cuando nos íbamos a la cama, cada vez era más y más grande.
Una noche, me enteré de que él había quedado con alguien. Ese mismo alguien de quien me había dicho que se iba a alejar para evitar tener problemas conmigo. Joder, si eso es alejarse...
Me planté en su casa con un ataque de nervios. Sabía lo que sabía y no estaba dispuesta a irme de allí sin respuestas. Pero antes de poder hablar, me vine abajo. Me puse a llorar desesperadamente y él... Él ni se inmutó. Permaneció de pie, callado, mirándome. Al final, no sé muy bien por qué, me dio un abrazo. Supongo que en el fondo no le gusta verme llorar. Sin embargo, ese abrazo fue más frío que toda la Navidad. Me di cuenta de que por su parte allí ya no había más sentimientos.
Pero idiota de mí, seguía necesitando respuestas. Nos fuímos a su habitación y estuvimos hablando. Más bien yo hablaba y él respondía con gruñidos o gestos que me mostraban una clara indiferencia. ¿Qué había pasado con mi Al? ¿Quedaba algo de él en ese chico que tenía delante?
De pronto, me di cuenta de lo absurdo que era todo. Que él ya no me quería y que le daba igual si desaparecía esa noche y no volvía a saber de mí. Me cambié de ropa todo lo rápido que pude y cogí lo imprescindible para volver a casa.
Me dijo que no me fuera, pero a quién voy a engañar, no había demasiado sentimiento en aquellas palabras.
Salí por la puerta y él no dijo nada. No hizo nada. Simplemente, dejó que me fuera sola, llorando, sabiendo lo que sabía.
Esa fue una de las peores noches de toda esta pesadilla.
Días después, fui a por el resto de mis cosas. Fue algo realmente doloroso. Como recoger los trozos rotos de un corazón pedacito a pedacito. Estaba hundida y algo me decía que iba a tardar en superarlo.
Por su parte, creo que no fue realmente consciente de lo que había hecho hasta que llegó a casa y se la encontró sin mis cosas. Entonces sus mensajes pasaron del: "Perdóname, no sé lo que quiero" al "Por favor, vuelve, he sido un idiota". Pero las cosas no son así. Yo nunca he sido el juguete de nadie. No podía pedirme que olvidara todo lo que había pasado sin más. Además, quedaba un asunto pendiente que él seguía negando: sus encuentros con su compañera del trabajo.
Pasaron cinco meses. Durante ese tiempo, le he cogido el teléfono casi siempre. No sé por qué. Es un comportamiento absurdo y autodestructivo, pero asi nos comportamos tras la ruptura los que somos como yo. Hablamos, no sé por qué. Trivialidades. La mayoría de las veces hablábamos cuando yo volvía del trabajo en el coche y siempre terminaba llorando. Creo que por eso, cada vez me gusta menos conducir.
Y un tiempo después, una noche sin más, volví a preguntarle. Esta vez sí hubo respuesta: "Sí, me acosté con ella". Esas palabras se me clavaron como un cuchillo perfectamente afilado, perfectamente destructivo, como Al. Pero debo reconocer que una parte de mí se quedó en paz. Las cosas empezaban a encajar. Tenía respuestas, esas que tanto había esperado. Ahora podía empezar de nuevo. Ahora sabía que la culpa no era mía, como él se había empeñado en hacerme ver. No fui yo quien se alejó, fue él.
Y puede que yo fuera una imbécil por haberlo visto venir y no haberlo impedido, pero no estaba en mi mano hacer tal cosa, sino en la suya. No fui suficiente para él y decidió cambiarme por otra, pero yo no tenía la culpa. Había hecho todo lo posible por salvar algo que ya estaba hundido.
Pero en esta batalla, uno de los dos había perdido más. Puede que yo hubiera aplastado mi amor, mi valor, mi orgullo, mi confianza... Pero él había perdido a la persona que más le ha querido en esta vida y dudo mucho que pueda encontrar a alguien que le quiera la mitad que yo.
Esa es la realidad.
Me destrozó la vida y he estado muy mal durante meses. Pero el tiempo pone a cada uno en su sitio. Yo ahora sólo espero que llegue el lunes para poder irme a Gandía y alejarme de todo. No quiero pensar en nada: ni piso, ni trabajo, ni Al.
Ahora sólo queda seguir hacia delante. Mirar atrás nos podría convertir en estatuas de sal...
Anna.

   1 comments

Sega
August 7, 2009   07:59 PM PDT
 
Fíjate, entraba de vez en cuando pero este post no lo puedo dejar de comentar. Realmente espero que pase pronto todo este tema, que realmente cuando las cosas vienen así, que mal que vienen. No creas que todo va mal, eso es lo que parece, y fíjate, cuando algo va mal, comenzamos a verlo todo mal, perdemos esas otras ilusiones que nos dan vida. Y ahora toca esperar a que todo pase.
Se que lo harás, se que te irá genial y además también se que vas a disfrutar muchísimo con tu piso, y que pronto estarás contándonos lo genial que te va.

Como dice Gala "La primavera siempre vuelve". Tu primavera llegará.

Te mando muchos besitos, princesa.

Leave a Comment:

Name


Homepage (optional)


Comments