|
Sunday, December 09, 2007
Creo que en mi último encuentro con Lina, la rompí los esquemas. "Anna, vamos por partes", me dijo. Y empezó a enumerar consejos para aquella lista de cosas que me preocupaban. A veces pienso que tiene más ganas que yo de que un día no tenga nada que contarle. A la salida, me recomienda un libro y nos despedimos hasta dentro de dos semanas y me imagino que ella teme por mi inestabilidad en ese tiempo que me va a resultar imposible verla. Poco a poco, voy tachando cosas de esa lista. "Conocer a los padres de él" es una de ellas. Ay, si sólo fueran padres. Añade dos hermanas y una abuela y tendrás el pack completo. "Si tenéis más familia, aprovechad para matar todos los pájaros de un tiro", bromeo yo. Y Al me dice que he estado para un 10 y sonríe de oreja a oreja. Eso me hace pensar que se siente orgulloso, si no de mí, de nuestra relación. Vamos a ver regalos potenciales para Reyes y a Al se le encapricha del que justo tenía pensado comprarle. Intento convencerle de que es un capricho tonto para que no se lo lleve y al final me veo obligada a confesar. Llamo a Pit desde la misma tienda porque veo algo que sé que estaba buscando y que además está a mitad de precio. Pero cuando me coge el teléfono está muy triste. Casi diría que llorando y si no es así, poco le falta. Cuando colgamos no me parece que se sienta mejor, pero cuando uno toma una decisión, bien tomada está y es mejor que no haya vuelta atrás porque así todo es más sencillo y sólo te queda adaptarte a la nueva situación. Y después de estos días sin hacer grandes cosas, pero sin parar al mismo tiempo, me entra una depresión que ni puedo describir al darme cuenta de que es domingo y, sin embargo, en unas horas estaré currando. Le digo a Al que me siento como los niños que lloran cuando tienen que ir al colegio. Yo también quiero jugar. Quiero seguir haciendo nuestras cosas. Visitando pisos pilotos que no podemos pagar y comiendo guarrerías mientras vemos una peli. Lina me dio muchos de sus consejos, pero prima uno en mí: "Cuando te sobrevenga un pensamiento negativo, transfórmalo. Dale la vuelta y así disfrutarás del momento". Y es lo que intento cuando temo que este estado sea pasajero, tal vez porque sé que en el fondo lo es. Ya lo dice Julieta Venegas en aquella canción: "Nunca creí en la felicidad. A veces algo se le parece, pero es pura casualidad". Y Al me asegura: "Verás como esta vez es distinto". Y yo me le creo, porque siempre fue más bonito vivir con esperanza. Anna.
Posted at 08:05 pm by echalefantasia
Permalink
Thursday, December 06, 2007
Tiempo es una palabra que se empieza cuando acaba
Hoy he estado viendo “Sexo en Nueva York”. Carrie estaba
escribiendo sobre los hombres que sólo salen con modelos. Ella tira hacia la
superficialidad hasta que se topa con uno de ellos que le dice algo como: “Al
final te quedas con la mujer que te hace reír”. Me ha gustado.
Últimamente creo que no hago reír demasiado a Al. No voy a
llamarle más Pumuky porque en realidad nunca le llamo así y además todo el
mundo sabe quién es, así que le llamaré Al porque es la forma en la que me
gusta llamarle y sé que a él también le gusta más.
El caso es que estos días o más bien estas últimas semanas no
estoy muy bien dentro de mí. No hago más que recibir quejas y las comprendo. Elo
me manda un mail y me dice que nunca la cojo el teléfono y tiene razón y sé que
debería llamarla, pero al final siempre se me hace tarde y cuando me quiero dar
cuenta, ya no son horas. Mede se queja de que ya no quedamos tanto. Padalecki
se acaba de mosquear conmigo porque habíamos quedado hoy y ya no tengo días del
finde porque estoy hasta arriba. Quería haber quedado con Marita y hemos
intentado encontrar un hueco sin éxito. Faith no me dice nada porque es muy
discreta, pero sé que lo piensa. Y a mí me duele que estas personas piensen que
no son importantes o que las descuido, cuando verdaderamente es mi trabajo el
culpable de todo. Quiero estar con ellos, verlos a todos y dedicarles el tiempo
que se merecen y sé que esto al final me va a pasar factura, y yo no quiero
perderles. Muchas veces mis compañeros me dicen: “Bienvenida a (el periódico)”,
o “Anna, vete pronto hoy que si a ti te queda aún algún amigo, igual puedes
verle”. Y a mí esas frases me deprimen un montón.
Y Al me escribe una carta y me dice que parece que estoy
empeñada en ser infeliz. Que cuando hablamos de cosas bonitas, le doy la vuelta
a todo y me doy cuenta de que tiene razón. Le digo que estoy acostumbrada a que
todo se estropee y volvemos a lo mismo de siempre. Yo y mi búsqueda
interminable de un estado que no sé si se puede alcanzar. Creo que mi problema
es que sigo creyendo que existe la posibilidad de que todo se perfecto y eso es
algo que, simplemente, no puede ocurrir. Tal vez temporalmente. Ya sabéis, esas
rachas en las que uno piensa: “Todo va bien”.
Hace poco operaron a mi madre de la rodilla e intento hacer
de enfermera. Se me parte el corazón cuando tengo que pincharle en la tripita y
ponerle una inyección. Dejé la Terapia
Ocupacional porque no era mi vocación, así que lo de
enfermera… Pero si me duele más, es porque es ella a quien pincho. Luego está
el tema del sábado, día en que Al me presenta en sociedad y no pienso hablar más
del tema, que me pongo de los nervios. Nunca me gustaron las presentaciones oficiales.
Y el colofón: el día del juicio, que será la próxima semana. Tendré que
reencontrarme con Gepe, pero creo que eso no será lo que más me cueste, sino el
hecho de recordar todo aquello. Hace un año y sin embargo parece un siglo.
Supongo que un accidente siempre marca. Sólo espero que pase pronto y así
podamos seguir haciendo nuestras vidas por separado.
Así que sí, soy dura con Al y estoy descuidando a mis
amigos, pero es que no puedo dar más de mí. Es lo que tiene llegar a currar
hasta doce horas al día y tener que repartir mi tiempo. Maldito tiempo, siempre
igual. Los días deberían ser por lo menos de 48 horas, pero creo que aún así no
sería suficiente, porque entonces trabajaríamos aún más y… Bueno, supongo que
es un poco la pescadilla que se muerde la cola.
Al y yo montamos un mueble que compré en el Ikea hará más de
un mes, y allí estaba en el pasillo, esperando a ser algo más que un montón de
tablas. Y el pobre se da en la nariz y le sale un bulto, y yo voy y lo monto al
revés y nos reímos, y me preferiría estar en el cine, cenando o haciendo
cualquier otra cosa, pero tengo que montar ese mueble, y tengo tantas cosas que
hacer…
Creo que sigo en la línea del anterior post, nos hacemos mayores,
pero este trabajo simplemente no puede ser el definitivo porque no quiero
renunciar a la gente que más quiero. Y podría tirarme horas hablando de esto,
pero ¿sabéis qué? No tengo tiempo.
Anna.
PD. Juanchi, qué ilu tu comentario!!! Los de los demás también,
hacía tiempo que no tenía tantos. Gracias!!!
Posted at 10:07 pm by echalefantasia
Permalink
Monday, December 03, 2007
Nos vamos haciendo mayores
Creo que de vez en cuando debo sacar la mujer que llevo dentro. Cuando digo mujer me refiero a mi lado femenino. En el curro hay un compañero que me llama "La Jenny" porque un día le di una patada sin querer. De verdad, el chico me cae muy bien. Hoy el chico que lleva la sección de música le ha preguntado por qué me llama así con "lo pija" que soy. ¿Pija? ¿Como que pija? Yo creo que ni lo uno ni lo otro, pero mejor no entremos en esto, que si no ya me veo a Mede o a Faith juzgando mis estilismos o mi forma de ser y a saber...
Puede que sea porque mi compañera es la que lleva moda o porque simplemente me he dado cuenta de que cuando digo que necesito tiempo, me refiero a tener tiempo para mí y mi cuidado personal. Me gusta llegar a casa y pegarme una ducha. Llamadme lo que queráis, pero me encanta que el último chorro sea de agua fría. Supongo que no es muy habitual y menos aún en estas fechas, pero me deja estupendamente. Luego pasamos a las cremitas, las limpiezas faciales... Y el miércoles hasta voy a ir a la peluquería. Pues sí, de vez en cuando tengo que dejar salir a esa Anna a la que le gusta tanto mimarse. Es como aquel día que Mede me dijo que se daría un baño leyendo la revista Glamour o una del estilo.
Pero no es esto lo que necesito. Me gusta que Pumuky me diga que se viene a comer conmigo o que le dé por aparecer a la salida de mi clase de italiano. Me emociona hablar de cosas que no sé si algún día pasarán. Sé que si me falla, el golpe será durísimo y creo que él sabe que yo no aguanto un golpe más. Y es que parece que yo misma me lo busco: pongo el listón muy alto y claro, luego pasa lo que pasa, que cada vez la caída es más dura.
Me paso por la farmacia de Dru porque he librado y me ha ofrecido un estudio dermatológico al que asisto encantada. La veo perfectamente desenvuelta, pero sobre todo radiante y feliz. Me dice: "Mira, mi anillo de prometida". Un precioso y sencillo anillo que su novio metió en la nevera con un papel que decía: "Te quiero". Le dijo: "Vete a por unos bombones a la nevera, anda" y ella se encontró con una sorpresa. Una mucho más dulce que un bombón. Una mucho más bonita que las sorpresas que se venía llevando años atrás. ¿Quién se lo iba a decir? Recuerdo lo que odiaba responder que no cuando la preguntaban si salía con alguien en las cenas de Nochevieja. Cogía una servilleta roja y escribía siempre el mismo deseo, hasta que un año se plantó y dejó a un lado las supersticiones. Creo que fue entonces cuando comprendió eso que digo siempre de que "la suerte se la construye uno mismo".
Al día siguiente de ver su anillo, aparece con su prometido por mi casa. Me trae una caja llena de regalitos que sabe que me encantan y me dice: "Para mi testigo", y no sabe qué ilusión me hace incluso leer en su boda, si es que al final me deja hacerlo. Y entonces llaman a la puerta y es Juanjo, mi vecino. Un chico que me cuidaba cuando yo era pequeña y que ahora viene a casa para enseñarme a su hija, una preciosa criaturita muy, muy pequeñita. El colofón lo marcan M+M, que son el primo de Pumuky y su novia. Nos invitan a cenar a su chalet y ella me enseña la casa. Se la ve contenta y a mí me da envidia sana porque están viviendo mi sueño, bueno, el suyo, pero ya me entendéis.
Hoy ha sido un día productivo en el trabajo. No voy a sacar tema para mañana, pero para pasado publico entrevista a un fotógrafo, a un grupo de música y al jurado de un nuevo reality en televisión. Además, me toca cierre (eso implica salir a las mil), pero no importa porque... Por fin tengo unos días de descanso y, ¿sabéis qué? No sólo voy a dormir. También voy a soñar.
Anna.
Posted at 05:38 pm by echalefantasia
Permalink
Sunday, December 02, 2007
Como una partida de ajedrez
Antes de nada, gracias a Iceman, Vanesa, Moon Yerarch y Anna sus comentarios. ¡Me hacen mucha ilusión! Me alegro de que os guste mi blog. El post que voy a publicar lo escribí hace más de una semana, pero no tengo tiempo ni para subirlo, mil perdones. Ahora estoy mucho mejor que aquel día, pero quería que no cayese en el olvido. En su momento, la canción "¿Qué hiciste?" lo resumía todo bastante bien. Allá va:
Hoy he vuelto a ver a Lina. Hemos hablado del amor y de la
traición. Ella dice que hasta los 28 años, cuando conoces a alguien, te
enamoras de lo que tú has proyectado en esa persona. Dice que los primeros
meses son decisivos: “Es como el trailer de una película. De ti depende si
quieres verla entera o no”, me dice. Y yo me encuentro tumbada en su butaca. Me
está dando el sol en la cara, pero se agradece su calorcito porque fuera hace
frío, mucho frío, y dentro de mí aún más.
“Una relación es como una partida de ajedrez. Él mueve su
ficha y tú debes mover la tuya en función de lo que él haya hecho. Luego él
tendrá que hacer lo mismo. El problema es que si se ausenta de la partida, te
está dejando fuera de juego”. Me lo explica con este ejemplo y yo me doy cuenta
de que tiene razón. “Si es así, siempre lo será”, y es que siempre digo que la
cabra tira al monte, y es una verdad como un templo.
Ayer por la mañana, Lord Voldemort me llamó por teléfono. Lloraba
como llora un niño pequeño. Simplemente no aguantaba más. Creo que había
estirado su relación hasta límites insospechados y ahora era imposible
estirarlo más. De hecho, creo que les había rebotado la relación en la cara. “Sólo recuerdo
lo bueno”- decía – “tengo miedo de que no podamos ser ni amigos”. Yo le dije
que quién iba a decirle a él que me iba a estar llorando por otra chica a día
de hoy. Si nosotros lo conseguimos, ellos lo harán, pero alargar algo que no
tiene sentido es inútil, estúpido y terriblemente doloroso. Cuanto más tiempo
pase, peor.
Y ahora me encuentro dando consejos a Lord Voldemort
mientras me enfrento a una situación que creo que me supera. “¿Cuántos golpes
soy capaz de superar?”, me preguntaba mientras me dirigía a mi reencuentro con
Padalecki. Supongo que la cuestión es plantearme si realmente quiero volver a
sufrir otro golpe.
Padalecki está sentado frente a mí. Acaba de derramar todo
el azúcar sobre la mesa y mientras lo amontonamos le digo que lo más sencillo
es no amar: “Así nunca te sentirás herido. No te defraudarán”. Él me dice que
entonces te pierdes un montón de cosas maravillosas y sí, sé que tiene razón,
pero es que sinceramente, NO PUEDO MÁS.
Luego me manda un mensaje y me dice que tenemos que quedar
más, que se lo pasa bien conmigo. Entonces recuerdo cuando Lord Voldemort me
dijo: “Tengo muchos amigos, pero cuando estoy mal es a ti a quien acudo”. De
alguna manera, sé que Padalecki también lo haría. Puede que no sólo a mí, pero
sé que confía en mí, y que no le importa que hable durante horas o le haga mil
preguntas. Al fin y al cabo, para eso somos periodistas.
Y estoy sentada en mi cama. Pumuky me mira y yo no puedo ni
mantener la mirada. Él siempre dice que soy más fuerte que él. No es así, sólo
tengo más experiencia en esto. Maldito mirador, ya no me gustas. Maldito
portazo inoportuno. Malditas conversaciones. Maldito tú y... Yo también.
Anna.
Posted at 11:35 pm by echalefantasia
Permalink
Saturday, November 24, 2007
¿Qué hiciste? O más bien, ¿por qué?
Ayer los dos soñábamos con un mundo perfecto, ayer a nuestros labios les sobraban las palabras, porque en los ojos nos espiábamos el alma, y la verdad no vacilaba en tu mirada.
Ayer nos prometimos conquistar el mundo entero, ayer tú me juraste que este amor sería eterno, porque una vez equivocarse es suficiente, para aprender lo que es amar sinceramente.
¿Qué hiciste? Hoy destruíste con tu orgullo la esperanza, hoy empañaste con tu furia mi mirada, borraste toda nuestra historia con tu rabia, y confundiste tanto amor que te entregaba, con un permiso para así romperme el alma.
¿Qué hiciste? Nos obligaste a destruir las madrugadas, y nuestras noches las borraron tus palabras, mis ilusiones acabaron con tus farsas, se te olvidó que era el amor lo que importaba, y con tus manos derrumbaste nuestra casa.
Mañana que amanezca un día nuevo en mi universo, mañana no veré tu nombre escrito entre mis versos, no escucharé palabras de arrepentimiento, ignoraré sin pena tu remordimiento.
Mañana olvidaré que ayer yo fuí tu fiel amante, mañana ni siquiera habrá razones para odiarte, yo borraré todos tus sueños de mis sueños, que el viento arrastre para siempre tus recuerdos.
¿Qué hiciste? Hoy destruíste con tu orgullo la esperanza, hoy empañaste con tu furia mi mirada, borraste toda nuestra historia con tu rabia, y confundiste tanto amor que te entregaba, con un permiso para así romperme el alma.
¿Qué hiciste? Nos obligaste a destruir las madrugadas, y nuestras noches las borraron tus palabras, mis ilusiones acabaron con tus farsas, se te olvidó que era el amor lo que importaba, y con tus manos derrumbaste nuestra casa.
Y confundiste tanto amor que te entregaba, con un permiso para así romperme el alma.
¿Qué hiciste? Nos obligaste a destruir las madrugadas, y nuestras noches las borraron tus palabras, mis ilusiones acabaron con tus farsas, se te olvidó que era el amor lo que importaba, y con tus manos derrumbaste nuestra casa.
(Jennifer López)
Anna.
Posted at 05:50 pm by echalefantasia
Permalink
Thursday, November 22, 2007
Últimamente todos me dicen que me ven triste y cuando digo últimamente me refiero a hoy que, curiosamente, es el día que he estado mejor. Lo que estoy es cansada, necesito darme unos días o terminaré volviéndome loca. Acabo de hablar con un compañero que dice que entre semana directamente no ve a su novia. Llega a casa a las doce, hablan un rato, se va a dormir y al día siguiente... Otra vez igual. Recuerdo que una vez leímos en clase un artículo que decía que los periodistas eran los que más se divorciaban. Ya entonces me entró pánico. Teníamos un profesor que nos dijo que cuando eres periodista, tu pareja debe entender que tienes que estar disponible las 24 horas y que si no lo entiende, no saldrá bien. Son esas cosas que te dicen y que se te quedan grabadas. Hoy yo había escrito mi texto a las doce de la mañana. Estaba listo para volcarlo a la maqueta en cuanto me dijeran que estaba preparada, pero... Se ha ido la luz en el edificio y mi texto, directamente, ha desaparecido a las ocho de la tarde. Me ha dado tanta rabia... Y no paro de darle al botón de actualizar y no hay ni rastro de maqueta. Las horas siguen pasando y mi ansiedad se incrementa. Necesito la página y la necesito ya, porque quiero salir y tener algo de vida social. Pumuky me estará esperando en el coche y no quiero hacerle esperar. Quiero llegar a casa y ver a los míos, y no encontrarles dormidos porque si no, será otro día sin verlos. Me doy unas palizas considerables para ir a casa a comer cuando puedo. Es llegar, comer rápido y pirarme, pero a veces compensa. Necesitas a los tuyos. Es como los abrazos cuando estás triste, pero no todos te reconfortan. Es también como cuando tienes ganas de llorar y te estás aguantando, pero de pronto te encuentras con alguien a quien quieres o con quien tienes confianza y entonces, simplemente, estallas. La gente no me entiende cuando me quejo de mi no vida. Me dicen lo bonito que es mi trabajo y yo pienso que sí, que me encanta, por eso escogí esta profesión y no otra. Sin embargo, ¿hasta qué punto estoy dispuesta a sacrificar mi vida? Cuando no sabía si dejar mi anterior trabajo, Manu le dijo a Medea que era el momento de hacer sacrificios. Sí, soy joven, pero es que a este paso, no llego a los 50. Veo a compañeros que tienen hijos y no los están viendo crecer y... Pff... Tiene que ser horrible. Sin embargo, hoy estoy un poco mejor (imaginad cómo estaba hace unos días). Me llevo a Pumuky a una entrega de premios y me dice que le gusta verme en acción. Le digo que se acerque sin miedo si quiere hacer fotos. En esta profesión no puedes mostrar duda o debilidad o te machacarán vivo o te quedarás sin hacer esa pregunta magnífica que se te ha ocurrido en el metro, porque es el único sitio en el que tienes tiempo para pensar. Me gusta llegar por la mañana al trabajo, coger el periódico y ver mi texto con mi nombre. Me siento orgullosa porque sé que he hecho un buen trabajo y eso es gratificante. Me encanta cuando alguien me dice que ha leído este u otro artículo, o llegar a clase de italiano y que mis compañeros me pregunten a quién he entrevistado esta semana. El problema es sentirte solo estando rodeado de gente. Son majos, sí, pero no son mis amigos ni mi familia ni mi novio. Y yo... echo de menos a todos. Anna.
Posted at 08:14 pm by echalefantasia
Permalink
Monday, November 12, 2007
No sólo es una sensación rara, es una sensación horrible. Tener un vacío dentro que te acompaña allá donde vas. No tienes ganas de nada. Sales del trabajo y te vas directamente a casa. Coges un autobús que está lejos sólo para retrasar el momento de enfrentarte a ti, a tus miedos, a tu soledad. Abres la puerta y el calor de tu casa te provoca un sentimiento reconfortante, pero sólo en parte. Te pones el pijama, das forma al sillón y a ver qué ponen en la tele. A las malas tienes ese par de pelis que compraste a medio día, previendo lo que podría ocurrir esa noche.
El fin de semana transcurre lento, tranquilo. Llamas a esos amigos a los que hace tiempo que no ves y te das cuenta de están tan perdidos como tú. Quedas con una amiga, empiezas con unas cañas y terminas contando batallitas para hacerla sonreír. Una especie de Club de la comedia privado, hecho a base de recuerdos ridículos, graciosos, violentos, a veces incluso tiernos. Creo que lo bueno de los momentos malos es conseguir desdramatizar. Además, de lejos todo lo malo se ve de otra manera. Y así nos quedamos hasta las cuatro de la mañana, cuando te das cuenta de que es tarde para ir en metro, en autobús o andando. Llamas a un teletaxi y te despides con un abrazo amargo porque sientes su dolor y ella comprende el tuyo.
Y llega el domingo y te pasas la mañana durmiendo. Por la tarde, otra amiga te manda un mensaje que suena a rescate y vas sin dudar a su casa. Pasas un buen rato charlando para confirmar que hay cosas que sólo puedes contar a ciertas personas y que hay amistades que merece la pena conservar.
De pronto, te das cuenta de que el lunes está a la vuelta de la esquina, sólo quedan unas horas. Te entra una angustia horrible sólo de pensar en volver a aquel lugar y pasar horas y horas encerrada. Y lo peor es que cuando salgas no estará. Tampoco estará allí para verte a la hora de la comida. Y tu pena se multiplica y te sientes muy sola aunque no lo estás. Te invitan a tomar un café y aceptas a regañadientes. Ni siquiera tomas café. No te apetece ser sociable, no te apetece invitar.
Vuelves a tu ordenador y allí tratas de controlar el tiempo para que pase más deprisa. Llamas a tus amigos para que te consuelen, para que te den apoyo. A tus padres, a tu hermana. Bajas a pasear a la calle porque no soportas estar tanto tiempo sentada.
Al final, te das cuenta de que todo viene de lo mismo. Te echo de menos. Te llamo y te digo que te odio, te odio por marcharte, por dejarme sola cuando más te necesito. Te odio porque te quiero muchísimo, porque todo se pone patas arriba cuando tú no estás. Porque siento que esta herida no sanará hasta que vuelvas, hasta que nos perdamos bajo tu montón de sábanas. Las mismas que enredas con tus piernas mientras duermes, dejándome destapada... Pero me da igual porque siempre puedo abrazarte a ti para entrar en calor.
Necesito que vuelvas porque ya no sé estar sin ti. Porque no tengo alegría ni ilusión por salir de este sitio. Porque no estarás esperándome con tu sonrisa, con tus abrazos.
No quiero salir de la cama. No quiero que me digas que sueñas conmigo o que me pillarás con ganas cuando regreses. No quiero que me digas cuánto me echas de menos. Sólo quiero volver a tenerte a mi lado y oír cómo dices que me quieres mientras nos quedamos dormidos, abrazados...
Te quiero... Vuelve.
Anna.
Posted at 05:23 pm by echalefantasia
Permalink
Saturday, November 10, 2007
Hoy solo quiero silencio no quiero nada cambiar, quiero quedarme tranquila y saborear esta paz.
Tengo un momento de calma siento el peso ceder de esta vida enredada la deshizo y el porque.
Nada que venga de afuera me puede hacer mas feliz, como sentir tu mirada tranquila sobre mí
eres dulce compañía, y mi alma tiene sed me siento resucitada cuando tú me ves
quiero quedarme sentada ver tu silueta volver quiero enredarme en tus manos y sentir tu piel no puedo explicarlo cómo es que pudiste entrar mi corazón cansado, no quería ya dar más
nada que venga de afuera me puede hacer mas feliz, sólo sentir tu mirada tranquila sobre mí
me siento florecer
eres dulce compañía, y mi alma tiene sed me siento resucitada cuando tú me ves eres dulce compañíay mi alma tiene sed me siento resucitada cuando tú me ves
ERES DULCE COMPAÑÍA
(Julieta Venegas)
Anna.
Posted at 03:45 pm by echalefantasia
Permalink
Friday, November 09, 2007
La suerte está echada. Con el tiempo he aprendido que de nada vale lamentarse. Una vez que tomas una decisión, no debes cuestionarte lo que has hecho, porque si elegiste esa opción y no otra, estoy segura de que es porque pensaste que era lo mejor. Puede que a veces eso guste más o menos a los otros, pero es que ellos también tendrán que respetarte a ti.
Hoy Lina me ha metido mucha caña. Le hablo de lo mal que llevo las despedidas y me dice que alejarse no es malo, porque cuando vuelves lo haces con más fuerza. Me anima a probar cosas nuevas y yo le cuento mis planes. Llamo a Faith y le digo lo cansada que estoy y es que estas semanas están siendo muy duras. Aún no me he acostumbrado a trabajar tantas horas, pero más o menos voy haciéndome con el nuevo horario.
Y Lina me sonríe al otro lado del sillón y me dice que me ve mejor, que mi cuerpo reacciona más que antes. Yo la digo que no me agobio, que trato de no analizarme las 24 horas porque lo único que conseguiría es generarme más ansiedad y ahora, por fin, creo que empiezo a estar tranquila.
Me dice que soy una persona independiente que se crea lazos de dependencia afectiva. Esto es, me gusta hacer mis cosas y ese "mis cosas" implica un montón de hobbies que van desde escribir en este blog a leer sobre cine, ver pelis y desarrollar mi lado creativo, sea de la forma que sea. Lo cierto es que me gusta mi trabajo porque me permite aprender de las cosas que siempre me han gustado. Y, ¿sabéis qué? La semana que viene haré mi primera entrevista a un actor americano. No diré su nombre para no despertar vuestras envidias... Jijiji... Y, respecto a las dependencias afectivas, supongo que tiene razón, porque por más que me guste todo lo que hago, si estoy mal con mi chico, el resto de mi mundo se viene abajo.
Respecto a mi entorno... Echo mucho de menos a mis amigos. Pit se enfada porque me moleste que no venga a nuestra cena de Navidad aunque él lo niegue. No se da cuenta de que para mí no es lo mismo si él falta. Siempre digo que es mi mejor amigo, pero la verdad es que ya apenas hablamos y de vernos, ni hablamos. Si antes era difícil, ahora, saliendo a las horas que salgo, es más bien imposible. Ayer conseguí ver a Mede y espero poder hacer lo mismo con Faith este finde.Y lo piensas y es muy duro tener que sacrificar ciertas cosas para lograr tener un trabajo digno. Al menos sé que lo que hago gusta y lo hago bien. Aquí me apoyan mucho, me dan libertad y me felicitan cuando lo creen oportuno. Ayer un compañero me dijo: "Hoy no te he corregido la página porque he dado por hecho que está perfecta". Esas cosas me motivan y hacen que venga un poco más contenta al trabajo.
Respecto al amor... ¿Qué decir? Sigo siendo la veleta de Gonzalo. Ahora giro a un lado, ahora giro al otro. Lina se echa las culpas por "removerme tantas cosas que tengo dentro". Dice que estoy sacando todo lo que tenía escondido. Hacía tanto tiempo que no lloraba que no recordaba la sensación de paz que siente uno después. Creo que llorar también es sano a veces.
Pumuky estará a punto de irse, así que aprovecharé estos días para mimarme un poco. Los dedicaré a mi cuidado personal, que creo que me lo he ganado.
Por otro lado, Padalecky me manda mails que me dejan con los ojitos abiertos y una sonrisa dibujada: "se te quiere, aunque no lo creas", me dice. Y sé que lo dice de verdad. Pronto será su cumpleaños y aún ni le he dado lo que le traje de Venecia. Dios... falta tanto para las vacaciones...
Así que hoy no he hablado de nada del otro mundo. Hoy he sido clara, o al menos más que otras veces. ¿El balance? No estoy triste, sólo cansada. Motivada por mis logros en el curro e intentándome hacer un hueco entre la gente (creo que voy mejorando).
El tiempo... A veces tan rápido y otras...
Te echaré de menos, caro mio...
Anna.
Posted at 12:10 pm by echalefantasia
Permalink
Thursday, November 08, 2007
Supongo que por aquel entonces buscaba mi propia autodestrucción. Cantidades de alcohol desproporcionadas para un cuerpo pequeño que no lo digerería igual que uno mayor. No me ponía fin y sabía que debía hacerlo. Ni siquiera cuando caminaba con la pata de palo, hundiéndome en la arena, incapaz de dar un paso serena. Estaba gritando a voces, pero era incapaz de escucharme.
Tierra de escoria. Luego el escenario fue Portugal, para repetir Portugal después. Ahora tendré que odiar a los noruegos, que siempre me han parecido unos tipos apacibles y bastante simpáticos.
Ya no lees esto, así que puedo escribir sin miedo. Me pides que no cambie, que así está bien, pero ya sé cómo funcionan las cosas, y si aquí no se mete caña, no hay paz ni calma por mi parte, sólo por la de aquel que se aleja cuando pronuncio las palabras: "es una mala época, estoy mal... te necesito". Deben resbalar o caer en saco roto.
Dices que si te dijera que una parte de mí va a perderse no lo harías, pero sé que es mentira. Lo mismo pasó con aquel. ¿Qué más da ya eso? ¿Qué más da que sea la última, si ya no estuviste cuando tenía que tomar aquella decisión que me carcomía? ¿Qué más da que no lo vuelvas a hacer si es ahora cuando necesito que estés a mi lado? Debe ser muy difícil de comprender.
Supongo que pienso que yo simplemente no lo haría y me duele pensar que tú sí.
Te digo que si te vas tengo que estar segura, pero no veo que trates de demostrármelo. Te quedas dormido, no dejas nota, ni desayuno preparado, como solías hacer. Ni siquiera lees mis mails o te molestas en responderlos. ¿Cómo quieres que me sienta? Si te dijera todo esto, dirías que lo sientes, que no lo volverás a hacer, pero sé que recaerías.
No implica que deje de quererte, pero no me pidas que no cambie o que no vuelva a ser como era contigo. Me empujas a ello.
Supongo que sigo gritando. Sigo tratando de enderezarme, apoyada en mi pata de palo, escapando de la arena. La diferencia es que ahora voy sobria.
Anna.
Posted at 12:21 pm by echalefantasia
Permalink
|
|