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Saturday, May 10, 2008
Tres referentes televisivos para tratar de encontrar respuesta a mis
preguntas. ¿Será que estoy obsesionada con el trabajo (relacionado con
el mundo de la televisión) o que se hacerca el día del friki? Sea como
sea, voy a proceder a diseccionarme.
¿Qué haría Carrie Bradshaw?
Supongo que Carrie es un poco el reflejo de mis dudas existenciales en
el complicado terreno del amor. Una periodista que escribe sobre
sentimientos en un ordenador portátil y que cuando se deja llevar por
el corazón sale dañada, mientras que si se deja llevar por la razón se
siente sola.
Cuando fui a Londres la semana pasada (Dios, parece que han pasado
meses) me asustaba la idea de llegar a casa, hacer la maleta corriendo,
llegar al aeropuerto y montarme en el avión. Será que nunca había
cogido sola un avión, o que temía no saber desenvolverme en inglés.
Puede que temiera no estar a la altura del periódico o de los otros
periodistas, o tal vez que no supiera comportarme o qué sé yo. Todo
eran dudas. Respiré hondo y pensé que no debía agobiarme.
Al final todo salió bien. Disfruté de una habitación de lujo en un
hotel de cinco estrellas en pleno corazón londinense. Fui a Gap y a
otras tiendas que no hay en Madrid y me di una ducha de esas que te dan
la vida para preparame para el acto al que había sido invitada.
Junto al brillo de labios, en el bolso guardé mi libreta, mi boli, la
grabadora y la cámara de fotos. Ya sabéis, esa clase de cosas que no
pueden faltar si eres periodista (salvo lo del brillo de labios si eres
hombre) y... Bueno, ¡a divertirse!
Sin embargo, cuando ves que puedes desenvolverte sola, que no necesitas
a nadie... Es cuando más en falta lo echas. Y ahí estaba él, conmigo,
de alguna manera.
Cogí el teléfono y me abrí paso entre el chico de las gafas en forma de
corazón y el mafioso con el traje blanco. Me senté en la escalera que
iba a dar a los baños y marqué su número, precedido por el 0034.
Le dije cuánto le echaba de menos y que nada era lo mismo si no
estábamos juntos. Me di cuenta de que me faltaba mucho por hacer y que
necesitaba que él estuviera a mi lado.
Un reto profesional superado. Creo que Carrie se hubiera sentido orgullosa.
¿Qué haría Buffy?
La ansiedad no es buena y la mía está por las nubes. Las clases de
conducir son una dosis de adrenalina que me mantienen alterada hasta el
mediodía. No sé a qué velocidad llega a poner su coche Fernando Alonso,
pero el Seat León de la autoescuela a 40 por hora a mí me conecta mucho
más con el asfalto.
Vi que el profesor no sabía expresarse y que el nuestro era un claro
problema de comunicación. Es evidente que nunca podré hacer bien lo que
me pide si no le entiendo. Así que cogí y paré el coche paralela al
bordillo y le dije: "Muy bien. ¿Qué es lo que quieres que haga?". Él me
miró como si hablara chino, así que continué. "Sí, verás, me estás
pidiendo que haga algo y yo no te comprendo. Por favor, explícate para
que ambos podamos entendernos". Y acto seguido hice lo que me pidió y
todos tan contentos. La clase fue un éxito y yo me fui al trabajo con
la moral un poco más alta.
Buffy me habría dado una palmadita en la espalda. Puede que ella
hubiera utlizado la fuerza, pero aún recuerdo cierto discursito que
terminaba con un apremiante: "Has estado grandiosa".
¿Qué haría Veronica Mars?
Supongo que este es el peor punto de todos. El trabajo. Cuando tu
trabajo ocupa el 85 por ciento de tu tiempo (y no estoy exagerando)
tiendes a desarrollar parte de tu vida con tus compañeros. Eso es
inevitable. Y a veces cometes el error de creer que algunos son de fiar.
Soy trabajadora, tranquila (al menos en apariencia o en el trato con
ellos) y buena compañera, de eso estoy segura. Pero cuando aguantas
chistes repetitivos de alguien que no te hace gracia terminas saltando.
Y más aún si un compañero te niega un favor y encima te pone en
evidencia delante de tus jefes.
Su personalidad me saca de quicio. No es Llongueras, así que ¿por qué
no deja de juzgar mis peinados? Si me he cortado el pelo es porque me
da la gana. Si me pongo faldas cortas, me da igual que no te parezca
apropiado y si te paras un momento, podrías comprobar que tu olor es
detestable y que ir a cortarse las puntas de vez en cuando es algo más
que aconsejable.
Si tú te pones chulo delante de mí, no creas que voy a agachar siempre
la cabeza. "Déjalo, olvídate". No volveré a pedirte ayuda, pero hazme
el favor de no pedirme tú a mí que te corrija una página hasta que
sepas poner comas y tildes y todos estaremos contentos.
Y Al me manda un email diciéndome que nunca me había visto tan enfadada
con alguien que no fuera él y me doy cuenta de la de veces que he
pagado con él mis disgustos relacionados con el trabajo. Ese baño me ha
visto llorar más que ningún otro, pero no dejaré que ningún compañero
vea una sóla lágrima
Y bajo a comprar algo para merendar con las dos únicas personas a las
que aprecio de ese maldito lugar que me quita el sueño. Y me dicen "lo
de B".
B es una zorra que no sabe con quién se la está jugando. Veronica Mars
lo tendría claro y yo también. Voy a ser muy clara, pero si quiere
joderme, ella tiene las de perder. Es lo que tiene hablar con una copa
de vino blanco en el baño de las chicas una noche de un jueves que
hubieras preferido olvidar.
Ya he dicho que mi ansiedad estaba por las nubes.
Cancelo mi cita con Lina. Ni siquiera ella podría ayudarme. Decido
optar por una intensa sesión de deporte y cuidados a mi persona.
"Sé que necesitas más tiempo para ti. Llámame cuando te apetezca y voy a buscarte", me dice Al.
Hay quien dice que si alguien es demasiado bueno para serlo, es porque
tal vez lo sea. Pero hoy es mi punto fuerte. Le necesito. Pero también
necesito estar bien.
"Dame una hora", le digo. Ya estoy a punto.
Anna.
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Thursday, May 08, 2008
Ayer Al me dijo que yo "era oscura" y sólo porque me gusta indagar. El imbécil de P me dice que no le gusta mi chaqueta y yo le digo: "A mí no me gustas tú". Y llego a casa después de un día muy duro y advierto que me dejen sola. Hoy estoy que muerdo. Mañana toca autoescuela y temo que mi profesor vuelva a hacerme llorar. Todo estaba bien hace una semana. Es increíble como las cosas pueden ponerse patas arriba. Baltazor decide ponerse simpático y hasta me invita a su cumpleaños. Supongo que todo me lleva a la irremediable pregunta: ¿por qué ahora? Me doy cuenta de que al final quien me dio tantos dolores de cabeza es la única persona sincera de mi entorno y que todos mis problemas vienen del trabajo. Me mandan a Londres y me voy muy ilusionada. Trabajo y vivo la noche londinense para pasarme una hora y tres cuartos intentando llegar al aeropuerto, mientras charlo con el taxista polaco en inglés. E indagando, como critica Al, descubro dos cosas. Una, que GP ha hecho una prueba para el periódico donde trabajo y... Le han cogido. Sin embargo, él decide rechazarlo por mi presencia. GP 1, Anna 0. y Dos, que todo el mundo tiene blog y la gente no debería poner su nombre y apellidos si no quieres que alguien descubra lo que sientes y/o piensas, sobre todo si vas a hablar de temas... delicados. Me quedo con las visitas a Chuchi y Miguel, que siempre tienen una sonrisa en la boca. Odio la falsedad. Me pone triste. Cojo 'El club de los faltos de cariño' que JJ me regaló por mi cumpleaños y leo un montón de verdades sobre la libertad de expresión y algo que me hace gracia. "Cuando necesitas controlar algo de tu vida te cortas el pelo". Me llevo la mano en la cabeza y echo en falta mi larga melena. Mi sis, que está secándose el pelo y alarga el cable del secador para hablar conmigo, en la habitación de al lado, y me dice: "Me encanta tu peinado". Anna.
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Tuesday, April 15, 2008
Es bueno estar alerta. Te mantiene al tanto de los cambios y el palo es menos duro. ¿Hablo demasiado de la desconfianza? Supongo que se debe a que es lo que ocupa la mayor parte de mis pensamientos. No me arañes la conciencia. Siempre tuve claro lo que quise y lo he protegido en todo momento. No apostaría un duro por nadie, pero si por algo, por esto. Porque te miro y me importas. Y te llamo para contarte el último sueño absurdo y tonto que he tenido, y me dices que recuerde mi libro de interpretación de los sueños. En él lo que se dice es que lo malo siempre es bueno, y lo bueno, malo. Una premisa sencilla a la que hago caso según mi conveniencia. Es como cuando conducimos y me dices que pare y yo paso y sigo andando porque me apetece, y es cuestión de tiempo que empiece mis clases, pero ahora parece que falta un siglo. Dichosas listas de espera... Y mando un e-mail en el que hablo de que he mejorado mi tiempo y me doy cuenta de que lo único que va mejor es que ya no trabajo los domingos, pero sigo saliendo tarde. El compañero que tengo temporalmente delante llega con una sonrisa de oreja a oreja y me dice que él siempre está así. Y yo pienso: "qué suerte", y le animo a seguir así. Es el mismo que me dijo que su compañero era algo raro, supongo que porque son la noche y el día, ya que éste siempre está triste, y es que aunque sea más joven que él, es jefe y los cargos pesan. Y si no que se lo digan a mi compi, recién ascendida a jefa también, que quiere quedarse embarazada y yo pienso que debería relajarse o el niño saldrá estresado ya del parto. Y aquí estoy, con la 'Marie Claire' que Paula me ha traído, esperando a bajar a por un sandwich para comer, aunque lo que más me gustaría es poder echarme un sueñecito, como aquella compañera de mi antiguo curro que se traía una almohada y se la ponía sobre la mesa. Increíble. Te llamo y te pido que no vuelvas a fastidiarla. Te lo ruego. Otra más y terminarás destrozándome. Estás esperando a ser atendido y yo pienso en lo que me gusta prepararte el desayuno. Podría prepararte todos los de cada día por siempre y eso me haría feliz. Te echo de menos. Anna.
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Monday, April 14, 2008
¿Jugamos? Así de fácil empezaba todo cuando éramos pequeños. Estoy en la primera de mis dos (e innecesarias) horas de descanso, esperando que llegue Al para comer con él. Este finde han pasado algunas cosas que han hecho que vea el vaso medio lleno y se lo debo a una persona que, sin darse cuenta, me ha ayudado mucho.
Un cine, una tarde de compras, la ropa me vale, nos vamos a pasar el día a Seseña, luego de cena para despedir a mi padre, que se va otra vez de viaje, tirados en la cama viendo 'Héroes', una partida a un Trivial en la Play, conducir y algunas otras cosas son las que me he permitido hacer este finde. Todo muy normal, ¿verdad? Creo que eso es lo que echo más en falta, la normalidad.
Y hoy es lunes, día de grandes propósitos. De hecho, cada lunes es para mí como un 1 de enero. Sólo espero que esta vez logre llevar a cabo todo lo que he planeado.
Y la directora se pasea por aquí "pescando" a las víctimas de uno a uno para llevarlas a su despacho. ¿De qué les estará hablando? ¿Estaré de nuevo sentada frente a ella, al otro lado de esa mesa que tanto respeto me infunde?
Hoy uno de mis compañeros me ha regalado un autógrafo dedicado de Tony Elías y lo tengo aquí con la colección de regalitos que me hace Paula y los dibujitos de Chuchi y me doy cuenta de que mi ordenador empieza a parecerse a mi cuarto, pero ¿significa eso que me siento como en casa? No, por supuesto que no.
El jueves pasado salimos de 'fiesta'. No os quiero ni contar cómo terminó la noche. Chuchi me trae un Baileys y yo pienso en lo mala que me puse la última vez que mezclé, y lo tomo mientras me seco algunas lagrimitas. Estoy triste, creo que todos lo saben. Pero decido ir con los demás al karaoke, cantarme alguna y hacer algunas fotos. Al menos así tendré algo de lo que reírme después.
Sigo con esa penita dentro que me acompaña. A veces es como si me arañase, como si quisiera salir. Otras se acomoda y se echa a dormir, pero no se va. Me planteo por un momento olvidarlo todo, y se lo digo a Al mientras estamos en un portal esperando a que deje de llover, pero sigue lloviendo y creo que él ya ni sabe por dónde voy.
Me dice que las chicas le damos muchas vueltas a todo y yo creo que no es una cuestión de sexos, sino de actitudes ante la vida. Y si a mí me preocupa algo, no puedo fingir. Siempre fui muy transparente. Eso es lo que le digo a Borja en la tarjeta que le dejo para que sepa que todo va bien entre nosotros, al menos por mi parte. Le digo que tampoco sabe ser falso y eso me gusta en la gente. Y Borja viene y me da un abrazo, y nos ponemos a hablar y tan bien. Y es que si las cosas se hablan, es cierto que la gente se entiende.
Siempre he dicho que perdono, pero no olvido. Y es que me resulta imposible olvidar lo que he sentido cuando alguien a quien quiero me ha hecho daño. Estoy cansada de tener esa sensación. Supongo que todo sería diferente si yo también fuera distinta. Si fuese más dura, más valiente, o si me atreviera a decir lo que pienso y no me lo cayase tantas y tantas veces por respeto, por miedo o por dejadez. Y sí, es que ya hay muchas cosas que me dan igual, pero muchísimas más que no y eso es algo que nunca podré cambiar.
Y aún falta media hora para que Al regrese, así que me pongo a descargar fotos de mi cámara. Estaba en lo cierto. Las veo y sonrío. Lo importante es no dejar de sonreír.
Anna.
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Thursday, April 10, 2008
Nunca se deja de crecer... al menos espiritualmente, ¿no?
Vale, no soy de las que empiezan la casa por el tejado. Despacito y con buena letra. He aprobado el examen teórico... ¡A la primera! Y más feliz que una perdiz. Ya casi puedo verme cantando 'Voy en un coche' de Christina Rosenvinge en un descapotable con un pañuelo en la cabeza, gafas de sol y el pelo rubio bailando con el viento... Ok, lo reconozco, se me ha ido. Han sido unas semanas difíciles, de ahí mi ausencia. Laboralmente, todo es una mierda. Bueno, todo no, porque al menos han tenido lugar una serie de agradables mejoras. Claro que si tienes en cuenta que me jodieron mi cumple, el de mi sis, mi aniversario, o mis vacaciones de Semana Santa, de las cuales me hicieron volver, os podéis imaginar el cúmulo de sentimientos variados que he podido llegar a encerrar en este pobre corazón mío. Subieron a todos el sueldo menos a mí, alegando que había sido la última en llegar a la empresa. Y no digo que no tengan razón, pero si quieren ser justos, que sean justos con todos y a todos los niveles. Ya sabéis como va esto... Ni agradecido, ni pagado, y nunca mejor dicho. En el amor... Bueno, es algo de lo que ahora no me veo muy capaz de hablar. Parece que vivo en una crisis de la que, cuando logro salir, alguien se empeña en volver a meterme. Ale, a empujones, o como sea, el caso es que una no se puede ir a la cama tranquila. Y luego vienen las pesadillas y uno (una en este caso) le coge manía incluso a esto de dormir, que dicen que es tan bueno y tan sano. ¿Y qué pasa con los amigos? Una de mis mejores amigas está enfadada conmigo por algo que me duele mucho, y es el rollo este del teléfono escacharrado. Lo típico del yo dije, él dijo, tú dijiste. Esa clase de líos de la que siempre intento huir y en la que, no sé cómo, siempre termino viéndome implicada. Mi conciencia está tranquila, pero me duele saber que lo ha pasado mal al pensar que yo he podido decir algo malo de ella. Espero que todo se aclare pronto y vea que yo nunca sería capaz de decir nada en su contra, porque ni siquiera lo pienso ni lo he pensado jamás. Y bueno, hasta hace poco estaba bastante preocupada con el tema de mi inminente independencia. Ahora qué os voy a decir. Que me gusta llegar a casa y sentirme también protegida (lo de también es por lo que he puesto antes de Paula). Me encanta sentarme en mi cama y leer o ver la tele. Es algo simple, pero que de vez en cuando se necesita. Y saber que si me da el bajón les tengo a ellos es importante. Y es que en este momento les necesito mucho. Digamos que todo lo que había construido en mi cabecita se ha esfumado. Al dice que soy muy radical, pero si una amiga me dijera que se va a vivir con una persona y tiene dudas, le aconsejaría que esperase hasta que esas dudas se disiparan. Hace tiempo que dejé de creer en el amor. Creo en las personas, o al menos en algunas. Y creo en mí. Pero el amor es algo que hay que cuidar mucho y si lo descuidas, lo pierdes. No os voy a mentir, estoy terriblemente triste. He tenido tantas presiones últimamente que he ido aplazando este tema, pero llega un momento en el que tengo la necesidad de estallar y, por qué no, también de llorar. Quiero llorar y desahogarme. Soltarlo todo. Ya no tengo miedo. Es desasosiego, desesperanza. Cierro los ojos y veo imágenes que no me gusta. Escucho frases que me hierven la sangre. Ahora tengo la ilusión de las clases prácticas. Tengo muchísimas ganas de empezar a conducir, tener mi cochecito, e ir construyendo esa independencia sin prisas, a mi ritmo y, sobre todo, estando segura de cada paso. Esta noche tenemos fiesta en el trabajo para celebrar que a algunos sí les han ascendido. Brindaré por mi aprobado (sólo un error) y me olvidaré de todo, al menos por un día. Seguiremos informando... Anna.
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Saturday, April 05, 2008
Lina dice que un "te quiero" en boca de un Don Juan no es lo mismo que un "te quiero" en boca de otro. Tengo rotas todas las ventanas. Los nervios me pueden. No me han subido el sueldo. Lord Voldemort, segunda parte. Test de conducir a saco. Ana contra Ana en el despacho. Anna contra Anna en Cómo te quedas! Acosada. Tengo miedo. Tengo nervios. Al final de la lista. Que pase el día 9. Chasquea los dedos. ¿Qué dice Gonzo? Intenta dormir y después... ¡Despierta! Anna.
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Tuesday, March 18, 2008
- Te hago muchos favores y nunca te pregunto. ¿Sabes por qué no
lo hago? - le pregunta Wallace a Veronica - Porque tú nunca me lo dirías.
- Yo haría lo mismo por ti - Responde ella.
Creo que hay muchos Wallace en mi vida. Se dice que hay poca gente en la que
puedas confiar de verdad. A veces pueden fallarte, como cualquiera, como tú
mismo. Sin embargo, algo dentro de ti, te asegura que puedes contarle ese
secreto a ese amigo o a esa amiga a la que no importa que haga siglos que no
ves. Sigue estando ahí.
Así que me pongo delante del ordenador. Estoy en vacaciones. Hace mucho que no
escribo, ya no por falta de tiempo, sino de inspiración. Estaba tan cansada que
no me veía con fuerzas para contar nada. ¿Qué mejor momento que ahora? Pongo el
portátil sobre la cama, y me doy un maratón de mis series favoritas. Aprovecho
para hacer algo de ejercicio, para salir. De hecho, incluso me hago una lista
con todas las cosas que quiero hacer estos días para que no se me olvide nada.
Y es que todo cambia con gran facilidad. De hecho, hace poco tuve noticias de
Baltazor. Me escribió un mensaje para ver qué tal estaba y si me apetecía
quedar. La verdad es que no me lo esperaba para nada, pero ahí estaba, dando
señales después de más de un año sin saber nada de él. Y me gustaría contarle
cómo ha cambiado el cuento. Hablarle de Al, de mi nuevo trabajo. De todo lo que
ha pasado este tiempo. Pero lo cierto es que ahora sería muy raro ser amigos,
¿no? Supongo que hay un momento para cada cosa en la vida.
Así que borrón y cuenta nueva. Dru se casa a finales de mes y me pide que la
acompañe a la prueba del vestido. Quiere que le saque algunas fotos. Yo estoy
encantada con la misión. Estamos en su despedida de soltera y aprovechamos
algunos minutos para hablar. Hablar de nuestras cosas. Sigue siendo mi Mari,
aquella hermanita que perdí hace unos años, pero a la que siempre querré. Y me
parece mentira que quede tan poco para su gran día. Hace nada que estábamos
jugando a las Barbies en su casa. Su madre solía prepararnos unos sandwiches de
Nocilla para merendar. Era tan divertido... Pero no, no hace tan poco. De
hecho, hace mucho. No te engañes, Ana, no.
Y Al parece cambiado estos días. Sé que se está esforzando y eso se nota en
nuestra relación. Estamos mejor así y ambos lo sabemos. Le pongo voz a una
sábana y él no para de reírse, y reconozco que esa risa me vuelve loca y que
daría lo que fuera por verle reír cada día.
Todos cambiamos. A veces hace falta algo más de un año, como en el caso de
Baltazor. Otros sólo necesitan que les adviertas de que algo va mal para darse
cuenta. Supongo que es cuestión de conocer a las personas y esperar de cada uno
sólo lo que realmente puedas esperar.
Veronica confía en Wallace, pero es una "joven prematuramente
espabilada", como dice su padre. A veces sólo es cuestión de tiempo... Y
de querer esperar.
Anna.
Posted at 08:55 am by echalefantasia
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Monday, January 28, 2008
Una palmadita en la espalda
Vale. Hace semanas que no actualizo. Lo cierto es que no he tenido fuerzas, tiempo ni ganas para hacerlo, pero me he propuesto que este no sea un post triste y así será. Y es que no estoy triste, pero sí cansada, y supongo que eso termina por repercutir a otros niveles. Pero no, no voy a hablar de eso.
Voy a hacer caso al tipo al que he entrevistado hoy. Me ha hablado de lo importante que es transmitir energías positivas para atraer al buen rollito a tu vida. Y es que parece que no había mejor día para que me tocase hablar con este buen hombre, ya que ha coincidido con que esta noche no he pegado ojo. Se me venían todas mis dudas a la cabeza. ¿Qué hago con este trabajo? ¿Soy capaz de soportar este horario? ¿Me apetece cambiar de trabajo y empezar de cero por enésima vez? ¿Qué hacemos Al y yo con la casa? ¿Me estaré equivocando? Son tantas las dudas y tan pocas las visiones claras, que creo que de algún modo el tipo trataba de responderme a las preguntas que yo le planteaba de modo general, pero que tenían un trasfondo claramente personal.
Dentro de una semana cumpliré 26 años y me quitan el carnet joven, pero lo cierto es que eso no me afecta. Lo que me afecta es seguir con la misma inseguridad que a los 25, los 24... Pero bueno, supongo que las cosas funcionan así y que en el fondo todos estamos igual de perdidos. Aún así, envidio a la gente que parece tener la vida totalmente resuelta.
Al me llama y me dice que viene a hacerme una visita relámpago a casa uno de esos días que he podido evitar comer fuera. Me dice que no me preocupe por ciertas cosas, porque las circunstancias que yo planteo nunca van a darse, pero ¿y si no es así? Él es lo único claro que tengo en este momento, pero temo que mi torre se derribe con tanto tambaleo.
Y el tipo me dice que si una relación fracasa es porque las energías no convergen y Al me dice que estamos hechos el uno para el otro, y ya Pit decía que éramos iguales antes de que nos conociéramos, pero lo cierto es que hemos cambiado. Y creo que sobre todo yo. Hicieron falta algunas cosas para que todo se tornara claro. Y es que al final parece que siempre es cuestión de tiempo.
Al yo estamos en la postura para hablar. Le digo que aunque mi sueldo ha mejorado, sigue siendo insuficiente. Me siento frustrada. Pero lo peor es que nunca puedo relajarme del todo porque siempre hay algo por hacer. Y al final me echo a llorar y había dicho que este no iba a ser un post triste, y bueno, simplemente estoy contando los hechos.
Gente que va, gente que viene. Es el cumple de Paula y me he pasado el finde comprando regalos porque se ha portado muy bien conmigo y quiero que se sienta feliz porque tampoco son tiempos fáciles para ella. Y sueño con algún día en el que llegue el fin de semana y no tenga absolutamente nada que hacer. Entonces me recostaré sobre Al y podré dormir hasta tarde...
Y mi jefe me diría que qué significan esos tres puntos finales y yo le diría que ya los quito. Que son como un suspiro. Y él me daría una palmadita en la espalda. Y vuelta al bucle y otra vez a empezar.
Anna.
Posted at 06:18 pm by echalefantasia
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Tuesday, December 11, 2007
Mala, injusta, egoísta. Lo sé. Tengo muchos defectos y cierta tendencia a pagar con quien más quiero mi mal humor. ¿Por qué? Pues porque requiero más atenciones y cuidados por su parte y, si no me da lo que necesito, me enfado. Entonces se me viene una canción de Christina Rosenvinge a la cabeza: "Eres tú, o... ¿Soy yo? Lo hago sin querer. Lo siento...".
No lees lo que escribo en este blog, así que supongo que debería decirte las cosas a la cara. ¿Sería pedirte perdón mostrar mi deblidad? El libro "Sé mala" dice que nunca expongas tus debilidades ni alardees de tu experiencia ni te enrolles con un tío en el portal de tu casa ni con un compañero de trabajo ni con un amigo. Supongo que todo es cuestión de saber manejar las situaciones.
A veces haces las cosas sin querer, como dice Rosenvinge. Ayer estaba casi sin uñas, atacada y al borde del ataque de nervios. Si cualquiera me hubiera tocado un poco la moral en el momento clave, creo que habría estallado. Le habría mordido un ojo por lo menos. No sé, a veces recuerdo cuando Mede me decía que cogería una katana y se cargaría al personal. Ahora la comprendo.
Mi madre me dice: "Seguro que si la fiesta de empresa fuera en tu anterior trabajo, irías encantada". Pues claro, y me lo pasaría genial, y me pillaría un pedo del 15. Aquí no puedo permitirme ese lujo, no sea que me dé por decirles unas cuantas verdades a todos en sus caras.
Y Al viene a verme a primera hora y a medio día. Comemos juntos y le pido que me hable de lo que sea con tal de que me mantenga distraida. Y me pido una New York Cheese Cake en el Vips porque necesito azúcar, pero luego me sienta mal. ¿Por qué lo somatizo todo? ¿Por qué no soy capaz de mantenerme firme y pasar de todo? Es cuestión de actitudes. Y yo voy a cambiar la mía.
Se acabó eso de sufrir por esperar una llamada o un mensaje. No me pondré nerviosa si llego tarde al trabajo porque en realidad todos llegan tarde y porque siempre que llego fatigada, descubro con horror que aquí no hay ni el Tato y me sienta fatal. Volveré a los tacones porque hay que ir pisando fuerte y porque cuando me siento más alta, también me veo más guapa, aunque esto sea una solemne estupidez. Y me rizaré el pelo cuando no tenga tiempo para alisármelo y me seguiré ganando el calificativo de pija sólo porque me gusta ir arreglada. Seguirán preocupándome las dichosas fotos institucionales y me molestarán esos 2-3 kilos que no consigo quitarme, por más que Al se empeñe en decirme que estoy estupenda. Haré entrevistas por teléfono siempre que pueda y llevaré mi Nikon a todas partes, porque nunca puedes fiarte de los fotógrafos de esta empresa. Desayunaré por la mañana y me saltaré la cena, porque es lo que he hecho toda mi vida. Brindaré por los amigos que no desaparecen, porque Isa está estupenda con su nueva imagen, porque Mede ya no curra por las tardes, porque Pit al final dejó a Moni (a mí ella me caía bien, pero no era una relación sana), porque Marta se casará en nada con Antonio, porque vamos a ver a Elisa después de años de ausencia, porque Sergio y Álvaro volverán a juntarse... Me gusta ver a mis amigos y decirles que les quiero, si no con palabras, con gestos. Y les echo de menos aunque ellos piensen que no es así.
"Soy un merengue". Es una frase que sólo Isa entendería fuera de contexto. No voy a pisotear a nadie, no, porque no es mi estilo. Pero sí voy a volver a recuperar mi esencia, que quedó perdida en algún lugar allá por el mes de agosto. Me fue arrebatada y mi confianza se machacó. Vi que no estaba haciendo lo que debía, ni lo que me dictaba il mio cuore. Al final todo se reduce a pensar menos y dejarse llevar un poco más por las emociones. Y es que, ¿valdría la pena la vida si siempre hiciésemos lo que nos mandan? "No hay cielo, mar, ni tierra. Que la vida es un sueño" (Jarabe de palo).
Anna.
Posted at 01:48 pm by echalefantasia
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Monday, December 10, 2007
O la ley de la calle, o la del más fuerte. Llámalo como tu quieras, pero esto es la guerra.Vale que sea la nueva (aunque esté un poco quemada de llevar siempre esa maldita coletilla), pero joder, empieza a cabrearme el hecho de que cada vez que haya que colar una publi, mi querido compañero se haga con mi mínimo espacio y mis entrevistas queden reducidas a un espacio ridículo. Llega a darme vergüenza firmar. De hecho, creo que a partir de ahora no lo voy a hacer.
Imaginad que os habéis pasado la tarde haciendo un rompecabezas supercomplicado. Os vais a dar una vuelta pensando: "¡Qué bien me ha quedado y qué orgulloso estoy!", y luego llegáis a casa y alguien se ha dedicado a joderte tu rompecabezas, a robarte piezas y dejar tu trabajo reducido a nada. Pues algo así. pero peor.
Llego a mi curro de un humor bastante bueno, teniendo en cuenta que ayer domingo curré y que hoy es lunes y esos son dos factores poco motivantes. Cojo el periódico, como todos los días, y de pronto veo que mi entrevista es... Nada. Nada de nada. Hasta me han quitado la foto. Y ahora, ¿qué se supone que debo hacer?
Hablo con mis compañeros y me dicen que se lo diga al jefe, que es un cacho de pan. Un tío muy majete que sé que se preocupa por mí y que me entiende cuando me enervo. Pero no con él con quien tengo el problema.
Y entonces llegan a mis oídos palabras que no esperaba: "La directora quiere que tú escribas más porque le gusta tu estilo, porque tienes un toque diferente", me dicen. "¿Ha dicho eso la directora de mí?", pregunto yo. Y eso hace que me siente un poco mejor.
Únele a esto que no paran de caerme marrones con los que no contaba. "Corre, llama a Menganito y hazle una entrevista". Venga, ¡como si fuera tan fácil! Y yo llamo y me dicen que naranjas de la China. Que no es tan fácil como parece y yo le digo al inútil que me ha cogido el teléfono que por eso le he dicho que "me pase con quien pueda". Encima que no exijo nada... Y es que la gente no se da cuenta de que hablar de ellos es publicidad y se lo ofrezco de forma totalmente gratuita. De verdad os digo que a veces pienso que el mundo está repleto de inútiles, de gente que no tiene visión de nada, ni ambiciones, ni ganas de hacer las cosas bien.
"Aún eres muy joven", me dicen, como preparándome. A ver, majos, que puede que lo sea, pero eso no quita para que no lleve tiempo trabajando. Sé lo que es esto y sé lo que es perder la ilusión, pero sé que si he llegado hasta aquí ha sido porque he currado mucho y con ganas. Y porque siempre dije que debe ser horrible trabajar todos los días en algo que no te guste y por eso dejé la Terapia Ocupacional. Y si elegí esta profesión es porque era a lo que quería dedicarme y no creo que deba rendirme ni dejar de poner interés.
Así que se trata de eso. De pisar al otro. De no ser compañero. De no respetar el trabajo del otro. Vale, yo también puedo ser así. La cuestión es que no quiero.
Anna.
Posted at 02:11 pm by echalefantasia
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