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Tuesday, March 18, 2008
- Te hago muchos favores y nunca te pregunto. ¿Sabes por qué no
lo hago? - le pregunta Wallace a Veronica - Porque tú nunca me lo dirías.
- Yo haría lo mismo por ti - Responde ella.
Creo que hay muchos Wallace en mi vida. Se dice que hay poca gente en la que
puedas confiar de verdad. A veces pueden fallarte, como cualquiera, como tú
mismo. Sin embargo, algo dentro de ti, te asegura que puedes contarle ese
secreto a ese amigo o a esa amiga a la que no importa que haga siglos que no
ves. Sigue estando ahí.
Así que me pongo delante del ordenador. Estoy en vacaciones. Hace mucho que no
escribo, ya no por falta de tiempo, sino de inspiración. Estaba tan cansada que
no me veía con fuerzas para contar nada. ¿Qué mejor momento que ahora? Pongo el
portátil sobre la cama, y me doy un maratón de mis series favoritas. Aprovecho
para hacer algo de ejercicio, para salir. De hecho, incluso me hago una lista
con todas las cosas que quiero hacer estos días para que no se me olvide nada.
Y es que todo cambia con gran facilidad. De hecho, hace poco tuve noticias de
Baltazor. Me escribió un mensaje para ver qué tal estaba y si me apetecía
quedar. La verdad es que no me lo esperaba para nada, pero ahí estaba, dando
señales después de más de un año sin saber nada de él. Y me gustaría contarle
cómo ha cambiado el cuento. Hablarle de Al, de mi nuevo trabajo. De todo lo que
ha pasado este tiempo. Pero lo cierto es que ahora sería muy raro ser amigos,
¿no? Supongo que hay un momento para cada cosa en la vida.
Así que borrón y cuenta nueva. Dru se casa a finales de mes y me pide que la
acompañe a la prueba del vestido. Quiere que le saque algunas fotos. Yo estoy
encantada con la misión. Estamos en su despedida de soltera y aprovechamos
algunos minutos para hablar. Hablar de nuestras cosas. Sigue siendo mi Mari,
aquella hermanita que perdí hace unos años, pero a la que siempre querré. Y me
parece mentira que quede tan poco para su gran día. Hace nada que estábamos
jugando a las Barbies en su casa. Su madre solía prepararnos unos sandwiches de
Nocilla para merendar. Era tan divertido... Pero no, no hace tan poco. De
hecho, hace mucho. No te engañes, Ana, no.
Y Al parece cambiado estos días. Sé que se está esforzando y eso se nota en
nuestra relación. Estamos mejor así y ambos lo sabemos. Le pongo voz a una
sábana y él no para de reírse, y reconozco que esa risa me vuelve loca y que
daría lo que fuera por verle reír cada día.
Todos cambiamos. A veces hace falta algo más de un año, como en el caso de
Baltazor. Otros sólo necesitan que les adviertas de que algo va mal para darse
cuenta. Supongo que es cuestión de conocer a las personas y esperar de cada uno
sólo lo que realmente puedas esperar.
Veronica confía en Wallace, pero es una "joven prematuramente
espabilada", como dice su padre. A veces sólo es cuestión de tiempo... Y
de querer esperar.
Anna.
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Monday, January 28, 2008
Una palmadita en la espalda
Vale. Hace semanas que no actualizo. Lo cierto es que no he tenido fuerzas, tiempo ni ganas para hacerlo, pero me he propuesto que este no sea un post triste y así será. Y es que no estoy triste, pero sí cansada, y supongo que eso termina por repercutir a otros niveles. Pero no, no voy a hablar de eso.
Voy a hacer caso al tipo al que he entrevistado hoy. Me ha hablado de lo importante que es transmitir energías positivas para atraer al buen rollito a tu vida. Y es que parece que no había mejor día para que me tocase hablar con este buen hombre, ya que ha coincidido con que esta noche no he pegado ojo. Se me venían todas mis dudas a la cabeza. ¿Qué hago con este trabajo? ¿Soy capaz de soportar este horario? ¿Me apetece cambiar de trabajo y empezar de cero por enésima vez? ¿Qué hacemos Al y yo con la casa? ¿Me estaré equivocando? Son tantas las dudas y tan pocas las visiones claras, que creo que de algún modo el tipo trataba de responderme a las preguntas que yo le planteaba de modo general, pero que tenían un trasfondo claramente personal.
Dentro de una semana cumpliré 26 años y me quitan el carnet joven, pero lo cierto es que eso no me afecta. Lo que me afecta es seguir con la misma inseguridad que a los 25, los 24... Pero bueno, supongo que las cosas funcionan así y que en el fondo todos estamos igual de perdidos. Aún así, envidio a la gente que parece tener la vida totalmente resuelta.
Al me llama y me dice que viene a hacerme una visita relámpago a casa uno de esos días que he podido evitar comer fuera. Me dice que no me preocupe por ciertas cosas, porque las circunstancias que yo planteo nunca van a darse, pero ¿y si no es así? Él es lo único claro que tengo en este momento, pero temo que mi torre se derribe con tanto tambaleo.
Y el tipo me dice que si una relación fracasa es porque las energías no convergen y Al me dice que estamos hechos el uno para el otro, y ya Pit decía que éramos iguales antes de que nos conociéramos, pero lo cierto es que hemos cambiado. Y creo que sobre todo yo. Hicieron falta algunas cosas para que todo se tornara claro. Y es que al final parece que siempre es cuestión de tiempo.
Al yo estamos en la postura para hablar. Le digo que aunque mi sueldo ha mejorado, sigue siendo insuficiente. Me siento frustrada. Pero lo peor es que nunca puedo relajarme del todo porque siempre hay algo por hacer. Y al final me echo a llorar y había dicho que este no iba a ser un post triste, y bueno, simplemente estoy contando los hechos.
Gente que va, gente que viene. Es el cumple de Paula y me he pasado el finde comprando regalos porque se ha portado muy bien conmigo y quiero que se sienta feliz porque tampoco son tiempos fáciles para ella. Y sueño con algún día en el que llegue el fin de semana y no tenga absolutamente nada que hacer. Entonces me recostaré sobre Al y podré dormir hasta tarde...
Y mi jefe me diría que qué significan esos tres puntos finales y yo le diría que ya los quito. Que son como un suspiro. Y él me daría una palmadita en la espalda. Y vuelta al bucle y otra vez a empezar.
Anna.
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Tuesday, December 11, 2007
Mala, injusta, egoísta. Lo sé. Tengo muchos defectos y cierta tendencia a pagar con quien más quiero mi mal humor. ¿Por qué? Pues porque requiero más atenciones y cuidados por su parte y, si no me da lo que necesito, me enfado. Entonces se me viene una canción de Christina Rosenvinge a la cabeza: "Eres tú, o... ¿Soy yo? Lo hago sin querer. Lo siento...".
No lees lo que escribo en este blog, así que supongo que debería decirte las cosas a la cara. ¿Sería pedirte perdón mostrar mi deblidad? El libro "Sé mala" dice que nunca expongas tus debilidades ni alardees de tu experiencia ni te enrolles con un tío en el portal de tu casa ni con un compañero de trabajo ni con un amigo. Supongo que todo es cuestión de saber manejar las situaciones.
A veces haces las cosas sin querer, como dice Rosenvinge. Ayer estaba casi sin uñas, atacada y al borde del ataque de nervios. Si cualquiera me hubiera tocado un poco la moral en el momento clave, creo que habría estallado. Le habría mordido un ojo por lo menos. No sé, a veces recuerdo cuando Mede me decía que cogería una katana y se cargaría al personal. Ahora la comprendo.
Mi madre me dice: "Seguro que si la fiesta de empresa fuera en tu anterior trabajo, irías encantada". Pues claro, y me lo pasaría genial, y me pillaría un pedo del 15. Aquí no puedo permitirme ese lujo, no sea que me dé por decirles unas cuantas verdades a todos en sus caras.
Y Al viene a verme a primera hora y a medio día. Comemos juntos y le pido que me hable de lo que sea con tal de que me mantenga distraida. Y me pido una New York Cheese Cake en el Vips porque necesito azúcar, pero luego me sienta mal. ¿Por qué lo somatizo todo? ¿Por qué no soy capaz de mantenerme firme y pasar de todo? Es cuestión de actitudes. Y yo voy a cambiar la mía.
Se acabó eso de sufrir por esperar una llamada o un mensaje. No me pondré nerviosa si llego tarde al trabajo porque en realidad todos llegan tarde y porque siempre que llego fatigada, descubro con horror que aquí no hay ni el Tato y me sienta fatal. Volveré a los tacones porque hay que ir pisando fuerte y porque cuando me siento más alta, también me veo más guapa, aunque esto sea una solemne estupidez. Y me rizaré el pelo cuando no tenga tiempo para alisármelo y me seguiré ganando el calificativo de pija sólo porque me gusta ir arreglada. Seguirán preocupándome las dichosas fotos institucionales y me molestarán esos 2-3 kilos que no consigo quitarme, por más que Al se empeñe en decirme que estoy estupenda. Haré entrevistas por teléfono siempre que pueda y llevaré mi Nikon a todas partes, porque nunca puedes fiarte de los fotógrafos de esta empresa. Desayunaré por la mañana y me saltaré la cena, porque es lo que he hecho toda mi vida. Brindaré por los amigos que no desaparecen, porque Isa está estupenda con su nueva imagen, porque Mede ya no curra por las tardes, porque Pit al final dejó a Moni (a mí ella me caía bien, pero no era una relación sana), porque Marta se casará en nada con Antonio, porque vamos a ver a Elisa después de años de ausencia, porque Sergio y Álvaro volverán a juntarse... Me gusta ver a mis amigos y decirles que les quiero, si no con palabras, con gestos. Y les echo de menos aunque ellos piensen que no es así.
"Soy un merengue". Es una frase que sólo Isa entendería fuera de contexto. No voy a pisotear a nadie, no, porque no es mi estilo. Pero sí voy a volver a recuperar mi esencia, que quedó perdida en algún lugar allá por el mes de agosto. Me fue arrebatada y mi confianza se machacó. Vi que no estaba haciendo lo que debía, ni lo que me dictaba il mio cuore. Al final todo se reduce a pensar menos y dejarse llevar un poco más por las emociones. Y es que, ¿valdría la pena la vida si siempre hiciésemos lo que nos mandan? "No hay cielo, mar, ni tierra. Que la vida es un sueño" (Jarabe de palo).
Anna.
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Monday, December 10, 2007
O la ley de la calle, o la del más fuerte. Llámalo como tu quieras, pero esto es la guerra.Vale que sea la nueva (aunque esté un poco quemada de llevar siempre esa maldita coletilla), pero joder, empieza a cabrearme el hecho de que cada vez que haya que colar una publi, mi querido compañero se haga con mi mínimo espacio y mis entrevistas queden reducidas a un espacio ridículo. Llega a darme vergüenza firmar. De hecho, creo que a partir de ahora no lo voy a hacer.
Imaginad que os habéis pasado la tarde haciendo un rompecabezas supercomplicado. Os vais a dar una vuelta pensando: "¡Qué bien me ha quedado y qué orgulloso estoy!", y luego llegáis a casa y alguien se ha dedicado a joderte tu rompecabezas, a robarte piezas y dejar tu trabajo reducido a nada. Pues algo así. pero peor.
Llego a mi curro de un humor bastante bueno, teniendo en cuenta que ayer domingo curré y que hoy es lunes y esos son dos factores poco motivantes. Cojo el periódico, como todos los días, y de pronto veo que mi entrevista es... Nada. Nada de nada. Hasta me han quitado la foto. Y ahora, ¿qué se supone que debo hacer?
Hablo con mis compañeros y me dicen que se lo diga al jefe, que es un cacho de pan. Un tío muy majete que sé que se preocupa por mí y que me entiende cuando me enervo. Pero no con él con quien tengo el problema.
Y entonces llegan a mis oídos palabras que no esperaba: "La directora quiere que tú escribas más porque le gusta tu estilo, porque tienes un toque diferente", me dicen. "¿Ha dicho eso la directora de mí?", pregunto yo. Y eso hace que me siente un poco mejor.
Únele a esto que no paran de caerme marrones con los que no contaba. "Corre, llama a Menganito y hazle una entrevista". Venga, ¡como si fuera tan fácil! Y yo llamo y me dicen que naranjas de la China. Que no es tan fácil como parece y yo le digo al inútil que me ha cogido el teléfono que por eso le he dicho que "me pase con quien pueda". Encima que no exijo nada... Y es que la gente no se da cuenta de que hablar de ellos es publicidad y se lo ofrezco de forma totalmente gratuita. De verdad os digo que a veces pienso que el mundo está repleto de inútiles, de gente que no tiene visión de nada, ni ambiciones, ni ganas de hacer las cosas bien.
"Aún eres muy joven", me dicen, como preparándome. A ver, majos, que puede que lo sea, pero eso no quita para que no lleve tiempo trabajando. Sé lo que es esto y sé lo que es perder la ilusión, pero sé que si he llegado hasta aquí ha sido porque he currado mucho y con ganas. Y porque siempre dije que debe ser horrible trabajar todos los días en algo que no te guste y por eso dejé la Terapia Ocupacional. Y si elegí esta profesión es porque era a lo que quería dedicarme y no creo que deba rendirme ni dejar de poner interés.
Así que se trata de eso. De pisar al otro. De no ser compañero. De no respetar el trabajo del otro. Vale, yo también puedo ser así. La cuestión es que no quiero.
Anna.
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Sunday, December 09, 2007
Creo que en mi último encuentro con Lina, la rompí los esquemas. "Anna, vamos por partes", me dijo. Y empezó a enumerar consejos para aquella lista de cosas que me preocupaban. A veces pienso que tiene más ganas que yo de que un día no tenga nada que contarle. A la salida, me recomienda un libro y nos despedimos hasta dentro de dos semanas y me imagino que ella teme por mi inestabilidad en ese tiempo que me va a resultar imposible verla. Poco a poco, voy tachando cosas de esa lista. "Conocer a los padres de él" es una de ellas. Ay, si sólo fueran padres. Añade dos hermanas y una abuela y tendrás el pack completo. "Si tenéis más familia, aprovechad para matar todos los pájaros de un tiro", bromeo yo. Y Al me dice que he estado para un 10 y sonríe de oreja a oreja. Eso me hace pensar que se siente orgulloso, si no de mí, de nuestra relación. Vamos a ver regalos potenciales para Reyes y a Al se le encapricha del que justo tenía pensado comprarle. Intento convencerle de que es un capricho tonto para que no se lo lleve y al final me veo obligada a confesar. Llamo a Pit desde la misma tienda porque veo algo que sé que estaba buscando y que además está a mitad de precio. Pero cuando me coge el teléfono está muy triste. Casi diría que llorando y si no es así, poco le falta. Cuando colgamos no me parece que se sienta mejor, pero cuando uno toma una decisión, bien tomada está y es mejor que no haya vuelta atrás porque así todo es más sencillo y sólo te queda adaptarte a la nueva situación. Y después de estos días sin hacer grandes cosas, pero sin parar al mismo tiempo, me entra una depresión que ni puedo describir al darme cuenta de que es domingo y, sin embargo, en unas horas estaré currando. Le digo a Al que me siento como los niños que lloran cuando tienen que ir al colegio. Yo también quiero jugar. Quiero seguir haciendo nuestras cosas. Visitando pisos pilotos que no podemos pagar y comiendo guarrerías mientras vemos una peli. Lina me dio muchos de sus consejos, pero prima uno en mí: "Cuando te sobrevenga un pensamiento negativo, transfórmalo. Dale la vuelta y así disfrutarás del momento". Y es lo que intento cuando temo que este estado sea pasajero, tal vez porque sé que en el fondo lo es. Ya lo dice Julieta Venegas en aquella canción: "Nunca creí en la felicidad. A veces algo se le parece, pero es pura casualidad". Y Al me asegura: "Verás como esta vez es distinto". Y yo me le creo, porque siempre fue más bonito vivir con esperanza. Anna.
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Thursday, December 06, 2007
Tiempo es una palabra que se empieza cuando acaba
Hoy he estado viendo “Sexo en Nueva York”. Carrie estaba
escribiendo sobre los hombres que sólo salen con modelos. Ella tira hacia la
superficialidad hasta que se topa con uno de ellos que le dice algo como: “Al
final te quedas con la mujer que te hace reír”. Me ha gustado.
Últimamente creo que no hago reír demasiado a Al. No voy a
llamarle más Pumuky porque en realidad nunca le llamo así y además todo el
mundo sabe quién es, así que le llamaré Al porque es la forma en la que me
gusta llamarle y sé que a él también le gusta más.
El caso es que estos días o más bien estas últimas semanas no
estoy muy bien dentro de mí. No hago más que recibir quejas y las comprendo. Elo
me manda un mail y me dice que nunca la cojo el teléfono y tiene razón y sé que
debería llamarla, pero al final siempre se me hace tarde y cuando me quiero dar
cuenta, ya no son horas. Mede se queja de que ya no quedamos tanto. Padalecki
se acaba de mosquear conmigo porque habíamos quedado hoy y ya no tengo días del
finde porque estoy hasta arriba. Quería haber quedado con Marita y hemos
intentado encontrar un hueco sin éxito. Faith no me dice nada porque es muy
discreta, pero sé que lo piensa. Y a mí me duele que estas personas piensen que
no son importantes o que las descuido, cuando verdaderamente es mi trabajo el
culpable de todo. Quiero estar con ellos, verlos a todos y dedicarles el tiempo
que se merecen y sé que esto al final me va a pasar factura, y yo no quiero
perderles. Muchas veces mis compañeros me dicen: “Bienvenida a (el periódico)”,
o “Anna, vete pronto hoy que si a ti te queda aún algún amigo, igual puedes
verle”. Y a mí esas frases me deprimen un montón.
Y Al me escribe una carta y me dice que parece que estoy
empeñada en ser infeliz. Que cuando hablamos de cosas bonitas, le doy la vuelta
a todo y me doy cuenta de que tiene razón. Le digo que estoy acostumbrada a que
todo se estropee y volvemos a lo mismo de siempre. Yo y mi búsqueda
interminable de un estado que no sé si se puede alcanzar. Creo que mi problema
es que sigo creyendo que existe la posibilidad de que todo se perfecto y eso es
algo que, simplemente, no puede ocurrir. Tal vez temporalmente. Ya sabéis, esas
rachas en las que uno piensa: “Todo va bien”.
Hace poco operaron a mi madre de la rodilla e intento hacer
de enfermera. Se me parte el corazón cuando tengo que pincharle en la tripita y
ponerle una inyección. Dejé la Terapia
Ocupacional porque no era mi vocación, así que lo de
enfermera… Pero si me duele más, es porque es ella a quien pincho. Luego está
el tema del sábado, día en que Al me presenta en sociedad y no pienso hablar más
del tema, que me pongo de los nervios. Nunca me gustaron las presentaciones oficiales.
Y el colofón: el día del juicio, que será la próxima semana. Tendré que
reencontrarme con Gepe, pero creo que eso no será lo que más me cueste, sino el
hecho de recordar todo aquello. Hace un año y sin embargo parece un siglo.
Supongo que un accidente siempre marca. Sólo espero que pase pronto y así
podamos seguir haciendo nuestras vidas por separado.
Así que sí, soy dura con Al y estoy descuidando a mis
amigos, pero es que no puedo dar más de mí. Es lo que tiene llegar a currar
hasta doce horas al día y tener que repartir mi tiempo. Maldito tiempo, siempre
igual. Los días deberían ser por lo menos de 48 horas, pero creo que aún así no
sería suficiente, porque entonces trabajaríamos aún más y… Bueno, supongo que
es un poco la pescadilla que se muerde la cola.
Al y yo montamos un mueble que compré en el Ikea hará más de
un mes, y allí estaba en el pasillo, esperando a ser algo más que un montón de
tablas. Y el pobre se da en la nariz y le sale un bulto, y yo voy y lo monto al
revés y nos reímos, y me preferiría estar en el cine, cenando o haciendo
cualquier otra cosa, pero tengo que montar ese mueble, y tengo tantas cosas que
hacer…
Creo que sigo en la línea del anterior post, nos hacemos mayores,
pero este trabajo simplemente no puede ser el definitivo porque no quiero
renunciar a la gente que más quiero. Y podría tirarme horas hablando de esto,
pero ¿sabéis qué? No tengo tiempo.
Anna.
PD. Juanchi, qué ilu tu comentario!!! Los de los demás también,
hacía tiempo que no tenía tantos. Gracias!!!
Posted at 10:07 pm by echalefantasia
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Monday, December 03, 2007
Nos vamos haciendo mayores
Creo que de vez en cuando debo sacar la mujer que llevo dentro. Cuando digo mujer me refiero a mi lado femenino. En el curro hay un compañero que me llama "La Jenny" porque un día le di una patada sin querer. De verdad, el chico me cae muy bien. Hoy el chico que lleva la sección de música le ha preguntado por qué me llama así con "lo pija" que soy. ¿Pija? ¿Como que pija? Yo creo que ni lo uno ni lo otro, pero mejor no entremos en esto, que si no ya me veo a Mede o a Faith juzgando mis estilismos o mi forma de ser y a saber...
Puede que sea porque mi compañera es la que lleva moda o porque simplemente me he dado cuenta de que cuando digo que necesito tiempo, me refiero a tener tiempo para mí y mi cuidado personal. Me gusta llegar a casa y pegarme una ducha. Llamadme lo que queráis, pero me encanta que el último chorro sea de agua fría. Supongo que no es muy habitual y menos aún en estas fechas, pero me deja estupendamente. Luego pasamos a las cremitas, las limpiezas faciales... Y el miércoles hasta voy a ir a la peluquería. Pues sí, de vez en cuando tengo que dejar salir a esa Anna a la que le gusta tanto mimarse. Es como aquel día que Mede me dijo que se daría un baño leyendo la revista Glamour o una del estilo.
Pero no es esto lo que necesito. Me gusta que Pumuky me diga que se viene a comer conmigo o que le dé por aparecer a la salida de mi clase de italiano. Me emociona hablar de cosas que no sé si algún día pasarán. Sé que si me falla, el golpe será durísimo y creo que él sabe que yo no aguanto un golpe más. Y es que parece que yo misma me lo busco: pongo el listón muy alto y claro, luego pasa lo que pasa, que cada vez la caída es más dura.
Me paso por la farmacia de Dru porque he librado y me ha ofrecido un estudio dermatológico al que asisto encantada. La veo perfectamente desenvuelta, pero sobre todo radiante y feliz. Me dice: "Mira, mi anillo de prometida". Un precioso y sencillo anillo que su novio metió en la nevera con un papel que decía: "Te quiero". Le dijo: "Vete a por unos bombones a la nevera, anda" y ella se encontró con una sorpresa. Una mucho más dulce que un bombón. Una mucho más bonita que las sorpresas que se venía llevando años atrás. ¿Quién se lo iba a decir? Recuerdo lo que odiaba responder que no cuando la preguntaban si salía con alguien en las cenas de Nochevieja. Cogía una servilleta roja y escribía siempre el mismo deseo, hasta que un año se plantó y dejó a un lado las supersticiones. Creo que fue entonces cuando comprendió eso que digo siempre de que "la suerte se la construye uno mismo".
Al día siguiente de ver su anillo, aparece con su prometido por mi casa. Me trae una caja llena de regalitos que sabe que me encantan y me dice: "Para mi testigo", y no sabe qué ilusión me hace incluso leer en su boda, si es que al final me deja hacerlo. Y entonces llaman a la puerta y es Juanjo, mi vecino. Un chico que me cuidaba cuando yo era pequeña y que ahora viene a casa para enseñarme a su hija, una preciosa criaturita muy, muy pequeñita. El colofón lo marcan M+M, que son el primo de Pumuky y su novia. Nos invitan a cenar a su chalet y ella me enseña la casa. Se la ve contenta y a mí me da envidia sana porque están viviendo mi sueño, bueno, el suyo, pero ya me entendéis.
Hoy ha sido un día productivo en el trabajo. No voy a sacar tema para mañana, pero para pasado publico entrevista a un fotógrafo, a un grupo de música y al jurado de un nuevo reality en televisión. Además, me toca cierre (eso implica salir a las mil), pero no importa porque... Por fin tengo unos días de descanso y, ¿sabéis qué? No sólo voy a dormir. También voy a soñar.
Anna.
Posted at 05:38 pm by echalefantasia
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Sunday, December 02, 2007
Como una partida de ajedrez
Antes de nada, gracias a Iceman, Vanesa, Moon Yerarch y Anna sus comentarios. ¡Me hacen mucha ilusión! Me alegro de que os guste mi blog. El post que voy a publicar lo escribí hace más de una semana, pero no tengo tiempo ni para subirlo, mil perdones. Ahora estoy mucho mejor que aquel día, pero quería que no cayese en el olvido. En su momento, la canción "¿Qué hiciste?" lo resumía todo bastante bien. Allá va:
Hoy he vuelto a ver a Lina. Hemos hablado del amor y de la
traición. Ella dice que hasta los 28 años, cuando conoces a alguien, te
enamoras de lo que tú has proyectado en esa persona. Dice que los primeros
meses son decisivos: “Es como el trailer de una película. De ti depende si
quieres verla entera o no”, me dice. Y yo me encuentro tumbada en su butaca. Me
está dando el sol en la cara, pero se agradece su calorcito porque fuera hace
frío, mucho frío, y dentro de mí aún más.
“Una relación es como una partida de ajedrez. Él mueve su
ficha y tú debes mover la tuya en función de lo que él haya hecho. Luego él
tendrá que hacer lo mismo. El problema es que si se ausenta de la partida, te
está dejando fuera de juego”. Me lo explica con este ejemplo y yo me doy cuenta
de que tiene razón. “Si es así, siempre lo será”, y es que siempre digo que la
cabra tira al monte, y es una verdad como un templo.
Ayer por la mañana, Lord Voldemort me llamó por teléfono. Lloraba
como llora un niño pequeño. Simplemente no aguantaba más. Creo que había
estirado su relación hasta límites insospechados y ahora era imposible
estirarlo más. De hecho, creo que les había rebotado la relación en la cara. “Sólo recuerdo
lo bueno”- decía – “tengo miedo de que no podamos ser ni amigos”. Yo le dije
que quién iba a decirle a él que me iba a estar llorando por otra chica a día
de hoy. Si nosotros lo conseguimos, ellos lo harán, pero alargar algo que no
tiene sentido es inútil, estúpido y terriblemente doloroso. Cuanto más tiempo
pase, peor.
Y ahora me encuentro dando consejos a Lord Voldemort
mientras me enfrento a una situación que creo que me supera. “¿Cuántos golpes
soy capaz de superar?”, me preguntaba mientras me dirigía a mi reencuentro con
Padalecki. Supongo que la cuestión es plantearme si realmente quiero volver a
sufrir otro golpe.
Padalecki está sentado frente a mí. Acaba de derramar todo
el azúcar sobre la mesa y mientras lo amontonamos le digo que lo más sencillo
es no amar: “Así nunca te sentirás herido. No te defraudarán”. Él me dice que
entonces te pierdes un montón de cosas maravillosas y sí, sé que tiene razón,
pero es que sinceramente, NO PUEDO MÁS.
Luego me manda un mensaje y me dice que tenemos que quedar
más, que se lo pasa bien conmigo. Entonces recuerdo cuando Lord Voldemort me
dijo: “Tengo muchos amigos, pero cuando estoy mal es a ti a quien acudo”. De
alguna manera, sé que Padalecki también lo haría. Puede que no sólo a mí, pero
sé que confía en mí, y que no le importa que hable durante horas o le haga mil
preguntas. Al fin y al cabo, para eso somos periodistas.
Y estoy sentada en mi cama. Pumuky me mira y yo no puedo ni
mantener la mirada. Él siempre dice que soy más fuerte que él. No es así, sólo
tengo más experiencia en esto. Maldito mirador, ya no me gustas. Maldito
portazo inoportuno. Malditas conversaciones. Maldito tú y... Yo también.
Anna.
Posted at 11:35 pm by echalefantasia
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Saturday, November 24, 2007
¿Qué hiciste? O más bien, ¿por qué?
Ayer los dos soñábamos con un mundo perfecto, ayer a nuestros labios les sobraban las palabras, porque en los ojos nos espiábamos el alma, y la verdad no vacilaba en tu mirada.
Ayer nos prometimos conquistar el mundo entero, ayer tú me juraste que este amor sería eterno, porque una vez equivocarse es suficiente, para aprender lo que es amar sinceramente.
¿Qué hiciste? Hoy destruíste con tu orgullo la esperanza, hoy empañaste con tu furia mi mirada, borraste toda nuestra historia con tu rabia, y confundiste tanto amor que te entregaba, con un permiso para así romperme el alma.
¿Qué hiciste? Nos obligaste a destruir las madrugadas, y nuestras noches las borraron tus palabras, mis ilusiones acabaron con tus farsas, se te olvidó que era el amor lo que importaba, y con tus manos derrumbaste nuestra casa.
Mañana que amanezca un día nuevo en mi universo, mañana no veré tu nombre escrito entre mis versos, no escucharé palabras de arrepentimiento, ignoraré sin pena tu remordimiento.
Mañana olvidaré que ayer yo fuí tu fiel amante, mañana ni siquiera habrá razones para odiarte, yo borraré todos tus sueños de mis sueños, que el viento arrastre para siempre tus recuerdos.
¿Qué hiciste? Hoy destruíste con tu orgullo la esperanza, hoy empañaste con tu furia mi mirada, borraste toda nuestra historia con tu rabia, y confundiste tanto amor que te entregaba, con un permiso para así romperme el alma.
¿Qué hiciste? Nos obligaste a destruir las madrugadas, y nuestras noches las borraron tus palabras, mis ilusiones acabaron con tus farsas, se te olvidó que era el amor lo que importaba, y con tus manos derrumbaste nuestra casa.
Y confundiste tanto amor que te entregaba, con un permiso para así romperme el alma.
¿Qué hiciste? Nos obligaste a destruir las madrugadas, y nuestras noches las borraron tus palabras, mis ilusiones acabaron con tus farsas, se te olvidó que era el amor lo que importaba, y con tus manos derrumbaste nuestra casa.
(Jennifer López)
Anna.
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Thursday, November 22, 2007
Últimamente todos me dicen que me ven triste y cuando digo últimamente me refiero a hoy que, curiosamente, es el día que he estado mejor. Lo que estoy es cansada, necesito darme unos días o terminaré volviéndome loca. Acabo de hablar con un compañero que dice que entre semana directamente no ve a su novia. Llega a casa a las doce, hablan un rato, se va a dormir y al día siguiente... Otra vez igual. Recuerdo que una vez leímos en clase un artículo que decía que los periodistas eran los que más se divorciaban. Ya entonces me entró pánico. Teníamos un profesor que nos dijo que cuando eres periodista, tu pareja debe entender que tienes que estar disponible las 24 horas y que si no lo entiende, no saldrá bien. Son esas cosas que te dicen y que se te quedan grabadas. Hoy yo había escrito mi texto a las doce de la mañana. Estaba listo para volcarlo a la maqueta en cuanto me dijeran que estaba preparada, pero... Se ha ido la luz en el edificio y mi texto, directamente, ha desaparecido a las ocho de la tarde. Me ha dado tanta rabia... Y no paro de darle al botón de actualizar y no hay ni rastro de maqueta. Las horas siguen pasando y mi ansiedad se incrementa. Necesito la página y la necesito ya, porque quiero salir y tener algo de vida social. Pumuky me estará esperando en el coche y no quiero hacerle esperar. Quiero llegar a casa y ver a los míos, y no encontrarles dormidos porque si no, será otro día sin verlos. Me doy unas palizas considerables para ir a casa a comer cuando puedo. Es llegar, comer rápido y pirarme, pero a veces compensa. Necesitas a los tuyos. Es como los abrazos cuando estás triste, pero no todos te reconfortan. Es también como cuando tienes ganas de llorar y te estás aguantando, pero de pronto te encuentras con alguien a quien quieres o con quien tienes confianza y entonces, simplemente, estallas. La gente no me entiende cuando me quejo de mi no vida. Me dicen lo bonito que es mi trabajo y yo pienso que sí, que me encanta, por eso escogí esta profesión y no otra. Sin embargo, ¿hasta qué punto estoy dispuesta a sacrificar mi vida? Cuando no sabía si dejar mi anterior trabajo, Manu le dijo a Medea que era el momento de hacer sacrificios. Sí, soy joven, pero es que a este paso, no llego a los 50. Veo a compañeros que tienen hijos y no los están viendo crecer y... Pff... Tiene que ser horrible. Sin embargo, hoy estoy un poco mejor (imaginad cómo estaba hace unos días). Me llevo a Pumuky a una entrega de premios y me dice que le gusta verme en acción. Le digo que se acerque sin miedo si quiere hacer fotos. En esta profesión no puedes mostrar duda o debilidad o te machacarán vivo o te quedarás sin hacer esa pregunta magnífica que se te ha ocurrido en el metro, porque es el único sitio en el que tienes tiempo para pensar. Me gusta llegar por la mañana al trabajo, coger el periódico y ver mi texto con mi nombre. Me siento orgullosa porque sé que he hecho un buen trabajo y eso es gratificante. Me encanta cuando alguien me dice que ha leído este u otro artículo, o llegar a clase de italiano y que mis compañeros me pregunten a quién he entrevistado esta semana. El problema es sentirte solo estando rodeado de gente. Son majos, sí, pero no son mis amigos ni mi familia ni mi novio. Y yo... echo de menos a todos. Anna.
Posted at 08:14 pm by echalefantasia
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