- Te hago muchos favores y nunca te pregunto. ¿Sabes por qué no
lo hago? - le pregunta Wallace a Veronica - Porque tú nunca me lo dirías.
- Yo haría lo mismo por ti - Responde ella.
Creo que hay muchos Wallace en mi vida. Se dice que hay poca gente en la que
puedas confiar de verdad. A veces pueden fallarte, como cualquiera, como tú
mismo. Sin embargo, algo dentro de ti, te asegura que puedes contarle ese
secreto a ese amigo o a esa amiga a la que no importa que haga siglos que no
ves. Sigue estando ahí.
Así que me pongo delante del ordenador. Estoy en vacaciones. Hace mucho que no
escribo, ya no por falta de tiempo, sino de inspiración. Estaba tan cansada que
no me veía con fuerzas para contar nada. ¿Qué mejor momento que ahora? Pongo el
portátil sobre la cama, y me doy un maratón de mis series favoritas. Aprovecho
para hacer algo de ejercicio, para salir. De hecho, incluso me hago una lista
con todas las cosas que quiero hacer estos días para que no se me olvide nada.
Y es que todo cambia con gran facilidad. De hecho, hace poco tuve noticias de
Baltazor. Me escribió un mensaje para ver qué tal estaba y si me apetecía
quedar. La verdad es que no me lo esperaba para nada, pero ahí estaba, dando
señales después de más de un año sin saber nada de él. Y me gustaría contarle
cómo ha cambiado el cuento. Hablarle de Al, de mi nuevo trabajo. De todo lo que
ha pasado este tiempo. Pero lo cierto es que ahora sería muy raro ser amigos,
¿no? Supongo que hay un momento para cada cosa en la vida.
Así que borrón y cuenta nueva. Dru se casa a finales de mes y me pide que la
acompañe a la prueba del vestido. Quiere que le saque algunas fotos. Yo estoy
encantada con la misión. Estamos en su despedida de soltera y aprovechamos
algunos minutos para hablar. Hablar de nuestras cosas. Sigue siendo mi Mari,
aquella hermanita que perdí hace unos años, pero a la que siempre querré. Y me
parece mentira que quede tan poco para su gran día. Hace nada que estábamos
jugando a las Barbies en su casa. Su madre solía prepararnos unos sandwiches de
Nocilla para merendar. Era tan divertido... Pero no, no hace tan poco. De
hecho, hace mucho. No te engañes, Ana, no.
Y Al parece cambiado estos días. Sé que se está esforzando y eso se nota en
nuestra relación. Estamos mejor así y ambos lo sabemos. Le pongo voz a una
sábana y él no para de reírse, y reconozco que esa risa me vuelve loca y que
daría lo que fuera por verle reír cada día.
Todos cambiamos. A veces hace falta algo más de un año, como en el caso de
Baltazor. Otros sólo necesitan que les adviertas de que algo va mal para darse
cuenta. Supongo que es cuestión de conocer a las personas y esperar de cada uno
sólo lo que realmente puedas esperar.
Veronica confía en Wallace, pero es una "joven prematuramente
espabilada", como dice su padre. A veces sólo es cuestión de tiempo... Y
de querer esperar.
Anna.