"Me llamo Salam Pax y soy adicto a los blogs. Hay gente que ve los culebrones matinales, yo sigo blogs. Sigo los hiperlinks de los blogs que leo. Viajo por la red guiado por los bloggers. Me enredo en las historias que cuentan. Le�a tantos blogs que ten�a que asignarle un d�a de la semana a cada grupo, sin contar los que le�a a diario. Es una pr�ctica un poco voyeurista, sobre todo con los blogs realmente personales: asuntos cotidianos y triviales que en realidad resultan fascinantes. Vislumbres de vidas muy distintas y montones de escritos asombrosos. Nada de pol�tica, solamente la vida de la gente. C�mo soportan el dolor o la tristeza y c�mo comparten los momentos de felicidad con cualquiera que los quiera leer. Y yo quer�a. No ten�amos acceso a la televisi�n por sat�lite y las revistas solamente pod�an entrar en el pa�s de contrabando. Gracias a los blogs yo pod�a asomarme a un mundo distinto". Salam Pax, el internauta de Bagdad (p.17).

   

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Thursday, December 06, 2007
Tiempo es una palabra que se empieza cuando acaba

Hoy he estado viendo “Sexo en Nueva York”. Carrie estaba escribiendo sobre los hombres que sólo salen con modelos. Ella tira hacia la superficialidad hasta que se topa con uno de ellos que le dice algo como: “Al final te quedas con la mujer que te hace reír”. Me ha gustado.

Últimamente creo que no hago reír demasiado a Al. No voy a llamarle más Pumuky porque en realidad nunca le llamo así y además todo el mundo sabe quién es, así que le llamaré Al porque es la forma en la que me gusta llamarle y sé que a él también le gusta más.

El caso es que estos días o más bien estas últimas semanas no estoy muy bien dentro de mí. No hago más que recibir quejas y las comprendo. Elo me manda un mail y me dice que nunca la cojo el teléfono y tiene razón y sé que debería llamarla, pero al final siempre se me hace tarde y cuando me quiero dar cuenta, ya no son horas. Mede se queja de que ya no quedamos tanto. Padalecki se acaba de mosquear conmigo porque habíamos quedado hoy y ya no tengo días del finde porque estoy hasta arriba. Quería haber quedado con Marita y hemos intentado encontrar un hueco sin éxito. Faith no me dice nada porque es muy discreta, pero sé que lo piensa. Y a mí me duele que estas personas piensen que no son importantes o que las descuido, cuando verdaderamente es mi trabajo el culpable de todo. Quiero estar con ellos, verlos a todos y dedicarles el tiempo que se merecen y sé que esto al final me va a pasar factura, y yo no quiero perderles. Muchas veces mis compañeros me dicen: “Bienvenida a (el periódico)”, o “Anna, vete pronto hoy que si a ti te queda aún algún amigo, igual puedes verle”. Y a mí esas frases me deprimen un montón.

Y Al me escribe una carta y me dice que parece que estoy empeñada en ser infeliz. Que cuando hablamos de cosas bonitas, le doy la vuelta a todo y me doy cuenta de que tiene razón. Le digo que estoy acostumbrada a que todo se estropee y volvemos a lo mismo de siempre. Yo y mi búsqueda interminable de un estado que no sé si se puede alcanzar. Creo que mi problema es que sigo creyendo que existe la posibilidad de que todo se perfecto y eso es algo que, simplemente, no puede ocurrir. Tal vez temporalmente. Ya sabéis, esas rachas en las que uno piensa: “Todo va bien”.

Hace poco operaron a mi madre de la rodilla e intento hacer de enfermera. Se me parte el corazón cuando tengo que pincharle en la tripita y ponerle una inyección. Dejé la Terapia Ocupacional porque no era mi vocación, así que lo de enfermera… Pero si me duele más, es porque es ella a quien pincho. Luego está el tema del sábado, día en que Al me presenta en sociedad y no pienso hablar más del tema, que me pongo de los nervios. Nunca me gustaron las presentaciones oficiales. Y el colofón: el día del juicio, que será la próxima semana. Tendré que reencontrarme con Gepe, pero creo que eso no será lo que más me cueste, sino el hecho de recordar todo aquello. Hace un año y sin embargo parece un siglo. Supongo que un accidente siempre marca. Sólo espero que pase pronto y así podamos seguir haciendo nuestras vidas por separado.

Así que sí, soy dura con Al y estoy descuidando a mis amigos, pero es que no puedo dar más de mí. Es lo que tiene llegar a currar hasta doce horas al día y tener que repartir mi tiempo. Maldito tiempo, siempre igual. Los días deberían ser por lo menos de 48 horas, pero creo que aún así no sería suficiente, porque entonces trabajaríamos aún más y… Bueno, supongo que es un poco la pescadilla que se muerde la cola.

Al y yo montamos un mueble que compré en el Ikea hará más de un mes, y allí estaba en el pasillo, esperando a ser algo más que un montón de tablas. Y el pobre se da en la nariz y le sale un bulto, y yo voy y lo monto al revés y nos reímos, y me preferiría estar en el cine, cenando o haciendo cualquier otra cosa, pero tengo que montar ese mueble, y tengo tantas cosas que hacer…

Creo que sigo en la línea del anterior post, nos hacemos mayores, pero este trabajo simplemente no puede ser el definitivo porque no quiero renunciar a la gente que más quiero. Y podría tirarme horas hablando de esto, pero ¿sabéis qué? No tengo tiempo.

Anna.

PD. Juanchi, qué ilu tu comentario!!! Los de los demás también, hacía tiempo que no tenía tantos. Gracias!!!

Posted at 10:07 pm by echalefantasia

Posted by iceman @ 12/10/2007 09:04 AM PST
Pienso que hay que pensar mas en la vida y menos en el trabajo, se supone que trabajamos para vivir, pero si no podemos vivir por el trabajo... que sentido tiene?. Siemrpe busco trabajos en los que tenga tiempo para mi. He tendio que cambiar, he tendio que rechazar un montonde trabajos, bien pagados, bien situados, pero... no me dejaban tiempo para mi... asiq... si no puedo disfrutar de mi vida que sentido tiene tener reconocimiento laboral o un mejor sueldo si luego no puedo disfrutarlo?

Saludos!
Posted by Faith @ 12/09/2007 07:01 PM PST
Cari, bienvenida al horrible mundo laboral. Pero no, no creo que no sea importante para ti y, aunque me encantaría verte más, sé que andas hasta arriba.
Así que, si tengo que maldecir a alguien, que sea a la Real Life esta que nos tiene locas y no nos deja tiempo para nada. ¿Montamos los días de 30 horas?
 

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